Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Creo ante todo en esos charcos de vida exigua
atravesados de ruedas de parte a parte;
en los límites sinceros de las puertas
incapaces de mentir a la corriente
que las cierra de un golpe;
en las bocas abiertas del jarrón
que ve pasar la muerte de puntillas
cada cierto tiempo, maquillada.
Creo en los membretes antiguos de las cartas
que ponían humedad en las palabras
cuando el amor no consumía su silencio;
en las geografías de la noche
cuando una mano apoyada en un pecho
era un navío en un puerto, alejado del peligro.
Creo en el Dios de los espejos rotos
que multiplican como peces
sus reflejos en el agua
y en el único lugar
que no se muere nunca,
cuando toda luz se viene abajo
y es la oscuridad
la que te habla.