El deseo retorna con ojeras de anciano

penabad57

Poeta veterano en el portal
Es tiempo de encender el prisma y volver al humo
y al resplandor, al fuego cetrino y al día de la metamorfosis.
Las rodillas cabalgan en el cosmos, un hilo desplegado
forma tu cuerpo que es carne y virtud, una ofrenda de siglos.
Hemos vivido olas de oscuridad, todos los crepúsculos amanecieron
sin abriles ni lunas verdes, a mi lado tus labios fingían una bruma
y yo pensaba que tu alma era roja como el beso de la noche encendida.
Quise decir un himno, ser amapola en tu rojez altiva, te acompañaba
cuando la lluvia era una voz que fingía un arrullo de madre vieja,
y llegaron los minúsculos ejes del deseo con filamentos de plata,
cosieron un lienzo de dibujos impares, tú en el frente,
yo como nube detrás, o pilar donde apoyas tu aliento.
Había un destino de oasis en la vereda del páramo,
contigo los viajes perdidos fueron color en tu iris,
ciudades en la niebla, ríos como sortijas líquidas
que rociaban tus venas con el agosto de la vida.
Quise diez primaveras blancas y un sueño de albatros,
soñé parques de fulgor infinito, un tobogán de caramelo
que alegrara tu verdad. A veces los estíos cuelgan de los árboles
igual que soles que no maduran. En las amígdalas del ojo oscuro
se escribe una historia de lunas rosas, vuelve conmigo a la espiga,
al campo en sazón, a las murallas donde tu imagen es un arpegio voraz,
entrégame de nuevo la limosna esbelta del junco, que nunca
sea tibio el silencio en que te meces, hada que descubre
su eternidad en la quietud de mi pupila adolescente.
 
Última edición:
Es tiempo de encender el prisma y volver al humo
y al resplandor, al fuego cetrino y al día de la metamorfosis.
Las rodillas cabalgan en el cosmos, un hilo desplegado
forma tu cuerpo que es carne y virtud, una ofrenda de siglos.
Hemos vivido olas de oscuridad, todos los crepúsculos amanecieron
sin abriles ni lunas verdes, a mi lado tus labios fingían una bruma
y yo pensaba que tu alma era roja como el beso de la noche encendida.
Quise decir un himno, ser amapola en tu rojez altiva, te acompañaba
cuando la lluvia era una voz que fingía un arrullo de madre vieja,
y llegaron los minúsculos ejes del deseo con filamentos de plata,
cosieron un lienzo de dibujos impares, tú en el frente,
yo como nube detrás, o pilar donde apoyas tu aliento.
Había un destino de oasis en la vereda del páramo,
contigo los viajes perdidos fueron color en tu iris,
ciudades en la niebla, ríos como sortijas líquidas
que rociaban tus venas con el agosto de la vida.
Quise diez primaveras blancas y un sueño de albatros,
soñé parques de color infinito, un tobogán de caramelo
que alegrara tu verdad. A veces los estíos cuelgan de los árboles
igual que soles que no maduran. En las amígdalas del ojo oscuro
se escribe una historia de lunas rosas, vuelve conmigo a la espiga,
al campo verde, a las murallas donde tu imagen es un arpegio voraz,
entrégame de nuevo la limosna esbelta del junco, que nunca
sea tibio el silencio en que te meces, hada que descubre
su eternidad en la quietud de mi pupila adolescente.
Buenas noches
Una noche más tus letras estan en mi primera fila
Gracias por ponermelas
Un saludo
 
Es tiempo de encender el prisma y volver al humo
y al resplandor, al fuego cetrino y al día de la metamorfosis.
Las rodillas cabalgan en el cosmos, un hilo desplegado
forma tu cuerpo que es carne y virtud, una ofrenda de siglos.
Hemos vivido olas de oscuridad, todos los crepúsculos amanecieron
sin abriles ni lunas verdes, a mi lado tus labios fingían una bruma
y yo pensaba que tu alma era roja como el beso de la noche encendida.
Quise decir un himno, ser amapola en tu rojez altiva, te acompañaba
cuando la lluvia era una voz que fingía un arrullo de madre vieja,
y llegaron los minúsculos ejes del deseo con filamentos de plata,
cosieron un lienzo de dibujos impares, tú en el frente,
yo como nube detrás, o pilar donde apoyas tu aliento.
Había un destino de oasis en la vereda del páramo,
contigo los viajes perdidos fueron color en tu iris,
ciudades en la niebla, ríos como sortijas líquidas
que rociaban tus venas con el agosto de la vida.
Quise diez primaveras blancas y un sueño de albatros,
soñé parques de fulgor infinito, un tobogán de caramelo
que alegrara tu verdad. A veces los estíos cuelgan de los árboles
igual que soles que no maduran. En las amígdalas del ojo oscuro
se escribe una historia de lunas rosas, vuelve conmigo a la espiga,
al campo en sazón, a las murallas donde tu imagen es un arpegio voraz,
entrégame de nuevo la limosna esbelta del junco, que nunca
sea tibio el silencio en que te meces, hada que descubre
su eternidad en la quietud de mi pupila adolescente.
La mirada adolescente arropandose entre recuerdos, aquello que sentia
como hecho amoroso, los esfuerzo prendidos de ilusion y el ballet
de un futuro que ahora, en su diferencia, es punta de cierta maduracion
en esa dinamina de un amor existente pero huido. bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta
 
Es tiempo de encender el prisma y volver al humo
y al resplandor, al fuego cetrino y al día de la metamorfosis.
Las rodillas cabalgan en el cosmos, un hilo desplegado
forma tu cuerpo que es carne y virtud, una ofrenda de siglos.
Hemos vivido olas de oscuridad, todos los crepúsculos amanecieron
sin abriles ni lunas verdes, a mi lado tus labios fingían una bruma
y yo pensaba que tu alma era roja como el beso de la noche encendida.
Quise decir un himno, ser amapola en tu rojez altiva, te acompañaba
cuando la lluvia era una voz que fingía un arrullo de madre vieja,
y llegaron los minúsculos ejes del deseo con filamentos de plata,
cosieron un lienzo de dibujos impares, tú en el frente,
yo como nube detrás, o pilar donde apoyas tu aliento.
Había un destino de oasis en la vereda del páramo,
contigo los viajes perdidos fueron color en tu iris,
ciudades en la niebla, ríos como sortijas líquidas
que rociaban tus venas con el agosto de la vida.
Quise diez primaveras blancas y un sueño de albatros,
soñé parques de fulgor infinito, un tobogán de caramelo
que alegrara tu verdad. A veces los estíos cuelgan de los árboles
igual que soles que no maduran. En las amígdalas del ojo oscuro
se escribe una historia de lunas rosas, vuelve conmigo a la espiga,
al campo en sazón, a las murallas donde tu imagen es un arpegio voraz,
entrégame de nuevo la limosna esbelta del junco, que nunca
sea tibio el silencio en que te meces, hada que descubre
su eternidad en la quietud de mi pupila adolescente.
adolescencia, definitivamente toda una época plasmada en un poema muy interesante. Saludos, DESIRE
Todo tiene una explicación
camiseta-madurando.jpg
 
La mirada adolescente arropandose entre recuerdos, aquello que sentia
como hecho amoroso, los esfuerzo prendidos de ilusion y el ballet
de un futuro que ahora, en su diferencia, es punta de cierta maduracion
en esa dinamina de un amor existente pero huido. bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta
Gracias por leer y por el interesante comentario que dejas. Un abrazo.
 

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