Camy
Camelia Miranda
Licué todas las miradas
en una copa con música del pasado
y recurrí al calor de tu espalda distante;
robándole un instante al insomne velador.
Sin más, transité por una arteria aún viva
dejándome llevar por su torrente.
Sin pensarlo tanto,
me atreví
¡Sí!
con tanta sed,
que osé pegarme
a la fortuna de tu lengua,
para excitar la canción que una vez bailamos.
Y dancé,
con el sabor de todas nuestras risas,
abrazando cada imperfección del vinilo,
bailé al ritmo de mis latidos
conmigo
contigo
sin ti
sin mí
.
.
.
.
.
con al aire
.
.
.
.
.
.
con la noche
con mi sombra
con mis soles
con mi sombra
con mis soles
mis ríos
mis raíces
y
con mi niña de siempre
.
.
.
.
hasta que
.
.
.
finalmente ….
llegó el silencio
(con su ineludible mención)
y me recordó cuánto había pasado
(……)
No tardó mucho,
cuando el estribillo de la respiración
me sacudió.
Y justo ahí,
en el filo de mi cama…
aletargados,
impostergables…
Pude ver,
como
giraban
giraban...........giraban
y giraban…
como se extraviaban
irremediablemente…
nuestros ojos
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