Y los cortapichas, y los trapicheos…
y los rumiantes esperando en la parada del autobús…
y los oleajes por donde se han abierto las puertas de los teatros…
y alguna chispa de gracia, para esos semáforos de las ilusiones…
y las alturas de esas frondosidades negras,
y las metódicas frondosidades por los crucigramas…
y las gacelas reunidas por esos parques de ramas canela,
y un ajedrez repleto de peces…
y el arroz con menta en la playa,
y esos submarinos sumergidos en la meditación…
y los rumiantes esperando en la parada del autobús…
y los oleajes por donde se han abierto las puertas de los teatros…
y alguna chispa de gracia, para esos semáforos de las ilusiones…
y las alturas de esas frondosidades negras,
y las metódicas frondosidades por los crucigramas…
y las gacelas reunidas por esos parques de ramas canela,
y un ajedrez repleto de peces…
y el arroz con menta en la playa,
y esos submarinos sumergidos en la meditación…