Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Parecía haber perdido el último resquicio de razón, pues más allá solo quedaba el puro instinto mezclándose con ese gemido, que gobernar todo su ser. El sonido del látigo estallando como una secuencia de partículas expansivas donde ya, solo existía el vestigio de la última ola de dolor mordiendo el próximo paroxismo.
Una Sóla oración, en cada gemir y apretar de dientes. –Doblégame de una vez-
Pero no, no, continuaba hirviendo de pura rabia. –Ojalá que nunca te mueras, que no conozcas el fin-
Última edición: