Lilia de Jesús Quintana Requena
(06.12.2014)
Me acuerdo de los maíces blancos.
Sudorosos
asidos
sonriendo uno a uno
convirtiéndose en masa.
Y recuerdo
la olla
en tus manos
para encontrar las arepas
anidadas
en el fondo.
Y el perfume del kerosene
y tus aplausos redondos
y tu cabellera blanca
partida en dos
y esas manos
sosteniendo el Mundo
mi Mundo.
Nunca he podido ir más allá
de tu risa
de tu palabra certera
de tus abrazos
de tu fuerza de montaña.
Pero ha sido suficiente.
He conocido
todo el amor
que cabe en una casa.
Y descubrir la verdad
de que la única patria
es la infancia.
A tantos años luz de tu partida
celebro a diario tu presencia.
En la vitalidad
del músculo de vida
que me diste.
En enseñarme
a caminar
sobre las aguas.
Algún día
llegaré
a tus pasos.
Para estar juntos
En el mismo regazo.
(06.12.2014)
Me acuerdo de los maíces blancos.
Sudorosos
asidos
sonriendo uno a uno
convirtiéndose en masa.
Y recuerdo
la olla
en tus manos
para encontrar las arepas
anidadas
en el fondo.
Y el perfume del kerosene
y tus aplausos redondos
y tu cabellera blanca
partida en dos
y esas manos
sosteniendo el Mundo
mi Mundo.
Nunca he podido ir más allá
de tu risa
de tu palabra certera
de tus abrazos
de tu fuerza de montaña.
Pero ha sido suficiente.
He conocido
todo el amor
que cabe en una casa.
Y descubrir la verdad
de que la única patria
es la infancia.
A tantos años luz de tu partida
celebro a diario tu presencia.
En la vitalidad
del músculo de vida
que me diste.
En enseñarme
a caminar
sobre las aguas.
Algún día
llegaré
a tus pasos.
Para estar juntos
En el mismo regazo.