Sila Craft
Poeta asiduo al portal
En contra de mi misma os he amado,
bien sabe Dios, nunca así lo he querido.
Conciencia y corazón, finalmente, batallaron y el primero salió vencido.
Quedaos pues, señor, a este corazón ingrato. Aquí, os entrego este presente que, con vuestra dulce voz elocuente, animasteis al desacato.
¿A que vuestro rostro en mueca transformado?
¿A que el horror reflejado en vuestras pupilas?
¡Ah! no hagáis caso de esta herida, ni de este envoltorio ensangrentado.
Mi error fue, mas bien, desacertado pero no hay riesgo alguno para mí vida.
Así pues, me despido. Vos ya tenéis lo que queríais. Si, señor, habéis vencido. Al final, tenéis lo que merecíais.
Mas sigo yo otro camino. Me niego, aquí, caer rendida.
Sila Craft.
bien sabe Dios, nunca así lo he querido.
Conciencia y corazón, finalmente, batallaron y el primero salió vencido.
Quedaos pues, señor, a este corazón ingrato. Aquí, os entrego este presente que, con vuestra dulce voz elocuente, animasteis al desacato.
¿A que vuestro rostro en mueca transformado?
¿A que el horror reflejado en vuestras pupilas?
¡Ah! no hagáis caso de esta herida, ni de este envoltorio ensangrentado.
Mi error fue, mas bien, desacertado pero no hay riesgo alguno para mí vida.
Así pues, me despido. Vos ya tenéis lo que queríais. Si, señor, habéis vencido. Al final, tenéis lo que merecíais.
Mas sigo yo otro camino. Me niego, aquí, caer rendida.
Sila Craft.
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