Minona
Poeta fiel al portal
Miro al espejo y veo el rostro del tiempo.
La mañana se levanta sin pereza
y el tímido sol del otoño me espera.
Quiero salir pero tengo miedo
de los lobos que se arropan en los portales,
calentándose con el cigarro de la mañana,
bebiendo café, hundiendo los ojos en su vacío.
Miro al espejo de nuevo,
buscando la valentía que me falta
y veo mares solitarios nadando en unas pupilas
descubro que no tengo nada que temer
porque soy un argonauta solitario
en este universo nadie puede llegar a tocar
mi traje acolchado para la ocasión.
Nadie puede mirarme,
nadie puede abrazarme.
Llevaré mucha prisa.
Miro al espejo por última vez,
abro la puerta y por fin salgo.
La mañana se levanta sin pereza
y el tímido sol del otoño me espera.
Quiero salir pero tengo miedo
de los lobos que se arropan en los portales,
calentándose con el cigarro de la mañana,
bebiendo café, hundiendo los ojos en su vacío.
Miro al espejo de nuevo,
buscando la valentía que me falta
y veo mares solitarios nadando en unas pupilas
descubro que no tengo nada que temer
porque soy un argonauta solitario
en este universo nadie puede llegar a tocar
mi traje acolchado para la ocasión.
Nadie puede mirarme,
nadie puede abrazarme.
Llevaré mucha prisa.
Miro al espejo por última vez,
abro la puerta y por fin salgo.