Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
En el tumulto de los sueños la desgracia danza, extravagantes vientos entran al tugurio, sádicos mortales vilipendian a las flores adormecidas por el engaño embravecido del mal. Doblegan sus ilusiones y toman del cáliz de sus miedos. El peligro las acecha, ardías sombras las queman. Inagotables bailarines hacen piruetas en sus pétalos. Sus anhelos están distantes, sus pudores opacados y el cielo se ha olvidado. Mortífera condena para primaveras inefables. Pérfidos, impacientes están de lacerar sus cuerpos.
Los devotos del pueblo levantan sus antorchas, se dirigen al escondrijo dónde están cautivas y vencidas. Peregrinos mezquinos, quieren terminar con ellas por ser pecadoras cuando son ellos los que las subyugan. ¡Ocultan su perversión! Van con sus mujeres y niños haciéndoles creer que están impíos. Las jóvenes han perdido su frescura y sus vibrantes colores. ¡Malvados feligreses!, profesan el amor y el respeto pero avivan el odio.
¡El viejo cementerio, las espera!
Los devotos del pueblo levantan sus antorchas, se dirigen al escondrijo dónde están cautivas y vencidas. Peregrinos mezquinos, quieren terminar con ellas por ser pecadoras cuando son ellos los que las subyugan. ¡Ocultan su perversión! Van con sus mujeres y niños haciéndoles creer que están impíos. Las jóvenes han perdido su frescura y sus vibrantes colores. ¡Malvados feligreses!, profesan el amor y el respeto pero avivan el odio.
¡El viejo cementerio, las espera!
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