… y todas esas cosas que me perseguían como sombras inquietas…
y las guitarras enraizadas en esos ritmos del barrio,
y el color de nuestras voces por los ecos del mundo…
y las canciones de los buenos amigos por los buenos puertos,
y los vergeles que presumen en los tambores…
y nuestros recursos con mucho café, y los recursos de las maravillas;
la Luna que sonríe a los seres del bosque, y Cristo sobre las olas…
las muchas sensaciones de esos momentos contigo,
los rosales que saludan a nuestros portales,
los peces por esa cicatriz de los mares…
las manos de los hermanos,
el faro de los recuerdos,
las gaviotas que derribaron aquellos muros…
las ondeantes sombras del amor, con alguna mariposa cómplice;
el poder de la imaginación…
la imaginación moviendo montañas,
y esas embarcaciones que surcan por la imaginación…