Cecilya
Cecy
Se desteje hebra a hebra
el tapiz oscuro y delicado de la noche
mientras cae a tierra, liviana e indefensa
como la hoja perdida de un álamo en el bosque
tu camisa derrotada por mis manos.
Adivino cada línea aromada de tu pecho
lo recorro suave, dulcemente,
con merecido arte
con los últimos atisbos que me quedan de razón…
Tu pecho de castillo, de cien almenas
recinto de nobleza donde mora el corazón que me entregaste
mi escudo, mi hogar, guarida tibia,
destino al cabo de los vientos escarlatas
y esos fuegos entre fuegos…
Habitación de latidos que acompañan el reposo de mi frente
cuando se eclipsan mis ojos
cuando me voy quedando dormida
y decido soñarte incluso tras el velo de los párpados…
soñarte siempre.
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