Esa mujer

Perdón monje, el otro día leí este poema y me olvide después el comentarlo, pues me gusto mucho y pensé volver a el con más tiempo. La vida puede ser una gran amante, algo cruel, a veces indiferente, pero sabe reconocer con cierta frecuencia a quienes la honramos con momentos de incuestionable belleza y dicha. :) Saludos.

Nada que perdonar. Eso sí, me alegran mucho tus visitas y tus reflexivos comentarios que aportan mucho al poema. Un lujo contar con tu apoyo. Un abrazo agradecido.
 
Perdón monje, el otro día leí este poema y me olvide después el comentarlo, pues me gusto mucho y pensé volver a el con más tiempo. La vida puede ser una gran amante, algo cruel, a veces indiferente, pero sabe reconocer con cierta frecuencia a quienes la honramos con momentos de incuestionable belleza y dicha. :) Saludos.

Estás perdonado hijo (bromeo). No hay por qué pedir perdón, amigo. Claro, tus inteligentes y profundos comentarios enriquecen lo que escribo y me agrada mucho encontrarlos. Soy yo, más bien, el que te agradece. Un lujo contar con tu apoyo. Un abrazo.
 
No basta una vida para agradecer el amor de una madre, aunque ese no hay que
agradecerlo, pero si considerarlo y abrazarlo. Celebro tus letras que transmiten
esa profundidad de sentimiento, esa empatía de un amor que se hace dolor y
vida y renace cada día en los corazones de ese que saliendo de sus entrañas, la
cobija. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.

Muchas gracias estimada poeta por tu visita y tu amable comentario. Un lujo contar con tu apoyo. Un abrazo a la distancia.
 
Esa mujer se desnuda ante mi espejo

mostrando sublime sus heridas,

me da a beber del brebaje rojo de sus trances

y se muda en mis espectros cotidianos.


Suturándola

me pierdo en sus caminos.


Entonces,

se degüella en mis cristales,

yace fría en mis costados.


En las vueltas crónicas del día,

me inmolo en cada uno de sus miedos

y soy retoño de sus muertes,

uno más que deshoja incertidumbres.



Ella,

renace sin más en los corderos

purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.

Yo,

en mis recelos la bautizo

mujer-dolor

mujer-vida.
Mis aplausos de pie! Un gusto pasar a dejar mi huellita en su gran escrito. Felicitaciones, poeta.
Saludos con respeto. Azalea.
 
Esa mujer se desnuda ante mi espejo

mostrando sublime sus heridas,

me da a beber del brebaje rojo de sus trances

y se muda en mis espectros cotidianos.


Suturándola

me pierdo en sus caminos.


Entonces,

se degüella en mis cristales,

yace fría en mis costados.


En las vueltas crónicas del día,

me inmolo en cada uno de sus miedos

y soy retoño de sus muertes,

uno más que deshoja incertidumbres.



Ella,

renace sin más en los corderos

purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.

Yo,

en mis recelos la bautizo

mujer-dolor

mujer-vida.


Muchos poemas me agradan, solo comento los que me gustan, pero hay otra clase de temas que conmueven por la profundidad de sus líneas. Tu lenguaje es simple de leer y profundo de analizar, tiene bases, tiene la capacidad de tocar el alma. Esta es una gran obra.
Todo tu trabajo está hecho como debe hacerse, con calidad.
Un abrazo.
 
Esa mujer se desnuda ante mi espejo

mostrando sublime sus heridas,

me da a beber del brebaje rojo de sus trances

y se muda en mis espectros cotidianos.


Suturándola

me pierdo en sus caminos.


Entonces,

se degüella en mis cristales,

yace fría en mis costados.


En las vueltas crónicas del día,

me inmolo en cada uno de sus miedos

y soy retoño de sus muertes,

uno más que deshoja incertidumbres.



Ella,

renace sin más en los corderos

purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.

Yo,

en mis recelos la bautizo

mujer-dolor

mujer-vida.
Impresionantes versos!!! Imágenes profundas, reales y certeras, ponen luz y oscuridad a este poema introspectivo y bellísimo a la vida. Felicitaciones Monje Mont por su magnífica poesía, saludos Daniel
 
Esa mujer se desnuda ante mi espejo

mostrando sublime sus heridas,

me da a beber del brebaje rojo de sus trances

y se muda en mis espectros cotidianos.


Suturándola

me pierdo en sus caminos.


Entonces,

se degüella en mis cristales,

yace fría en mis costados.


En las vueltas crónicas del día,

me inmolo en cada uno de sus miedos

y soy retoño de sus muertes,

uno más que deshoja incertidumbres.



Ella,

renace sin más en los corderos

purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.

Yo,

en mis recelos la bautizo

mujer-dolor

mujer-vida.

En verdad la mujer es como esa madre universal, esa esencia que sostiene el corazón humano.. un excelente poema amigo Monje Mont, he disfutado de la lectura. Un abrazo, que tengas un buen fin de semana!
 
Esa mujer se desnuda ante mi espejo

mostrando sublime sus heridas,

me da a beber del brebaje rojo de sus trances

y se muda en mis espectros cotidianos.


Suturándola

me pierdo en sus caminos.


Entonces,

se degüella en mis cristales,

yace fría en mis costados.


En las vueltas crónicas del día,

me inmolo en cada uno de sus miedos

y soy retoño de sus muertes,

uno más que deshoja incertidumbres.



Ella,

renace sin más en los corderos

purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.

Yo,

en mis recelos la bautizo

mujer-dolor

mujer-vida.
Hermoso poema, Monje. Un placer leerte.
Abrazo fraternal.
 
Muchos poemas me agradan, solo comento los que me gustan, pero hay otra clase de temas que conmueven por la profundidad de sus líneas. Tu lenguaje es simple de leer y profundo de analizar, tiene bases, tiene la capacidad de tocar el alma. Esta es una gran obra.
Todo tu trabajo está hecho como debe hacerse, con calidad.
Un abrazo.
Te agradezco mucho tu visita y la motivación de tus palabras. Me alegra que sea de tu agrado. Que estés bien estimada poeta. Un abrazo.
 
Esa mujer se desnuda ante mi espejo

mostrando sublime sus heridas,

me da a beber del brebaje rojo de sus trances

y se muda en mis espectros cotidianos.


Suturándola

me pierdo en sus caminos.


Entonces,

se degüella en mis cristales,

yace fría en mis costados.


En las vueltas crónicas del día,

me inmolo en cada uno de sus miedos

y soy retoño de sus muertes,

uno más que deshoja incertidumbres.



Ella,

renace sin más en los corderos

purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.

Yo,

en mis recelos la bautizo

mujer-dolor

mujer-vida.
Buenas noches
Unas lindas letras me desconectan esta noche
Gracias por compartirlas
Hasta mañana
 
En verdad la mujer es como esa madre universal, esa esencia que sostiene el corazón humano.. un excelente poema amigo Monje Mont, he disfutado de la lectura. Un abrazo, que tengas un buen fin de semana!
Muchas gracias amigo por tu lectura y por tu comentario amable y motivador que aprecio mucho. Que estés bien. Un abrazo.
 
Esa mujer se desnuda ante mi espejo

mostrando sublime sus heridas,

me da a beber del brebaje rojo de sus trances

y se muda en mis espectros cotidianos.


Suturándola

me pierdo en sus caminos.


Entonces,

se degüella en mis cristales,

yace fría en mis costados.


En las vueltas crónicas del día,

me inmolo en cada uno de sus miedos

y soy retoño de sus muertes,

uno más que deshoja incertidumbres.



Ella,

renace sin más en los corderos

purgando con su sangre mis culpas de estar vivo.

Yo,

en mis recelos la bautizo

mujer-dolor

mujer-vida.
Me he quedado deslumbrado con tan dulce y sensual poema. Muchas felicidades, ha sido un placer leer tus letras.
 

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