De repente la lluvia
De repente la lluvia empapa
el cristal, la tormenta de afuera
refleja el llanto
del alma que se arde cual
sal en la herida.
De repente la lluvia silente
bajo los ojos imita la hora exacta
que adormece
el latido en el génesis del tiempo.
De repente la lluvia
tras la ventana
enjuaga como bálsamo la cicatriz
perenne de tu ausencia al borde
de mi silencio que se llueve de cielo,
se llueve de ti.