Ines Peiroti
Poeta recién llegado
No sé si fue la música,
la pintura o la poesía.
No sé si fue tu voz
tan locuaz, tan única.
Tan terrenal se parecía
a un ángel, igual a vos.
Pero de que cielo vienes
a entusiasmar mis versos
con toda el alma.
Traes tanto Dios adentro
y si algunas dudas había
todo lo que yo no sabía,
se aclaró en tu encuentro.
Es tan lindo preguntarte
cuando todo lo sabes,
tan bello como mirarte
y conocerte en cada seña;
en ese espejo que enseña
que hay tanta semejanza
con la dulce esperanza
de aprender como las aves,
a volar en tu bendito cielo.
Es tan lindo preguntarte…
Tan bello como mirarte
cuando mis ojos son pinceles
y tú estás vivo en esa pintura
con los colores de la ternura.
Es tan lindo que me vueles
la mente, con tu dulce melodía.
Sabes bien que no sabía nada,
pero fui aprendiendo día a día
que te necesito en mi vida.
Si en cada pregunta encuentro
tu voz, tan locuaz, tan única,
y mis versos se hacen música
cuando tu inspiración vive
aquí tan adentro mío
y no hay destino que decida
mi alma siempre te recibe.
¡Ay amor mío!
No te pareces a nadie
conocido en esta vida,
cuando tan solo vienes
a enseñarme tu poesía.
la pintura o la poesía.
No sé si fue tu voz
tan locuaz, tan única.
Tan terrenal se parecía
a un ángel, igual a vos.
Pero de que cielo vienes
a entusiasmar mis versos
con toda el alma.
Traes tanto Dios adentro
y si algunas dudas había
todo lo que yo no sabía,
se aclaró en tu encuentro.
Es tan lindo preguntarte
cuando todo lo sabes,
tan bello como mirarte
y conocerte en cada seña;
en ese espejo que enseña
que hay tanta semejanza
con la dulce esperanza
de aprender como las aves,
a volar en tu bendito cielo.
Es tan lindo preguntarte…
Tan bello como mirarte
cuando mis ojos son pinceles
y tú estás vivo en esa pintura
con los colores de la ternura.
Es tan lindo que me vueles
la mente, con tu dulce melodía.
Sabes bien que no sabía nada,
pero fui aprendiendo día a día
que te necesito en mi vida.
Si en cada pregunta encuentro
tu voz, tan locuaz, tan única,
y mis versos se hacen música
cuando tu inspiración vive
aquí tan adentro mío
y no hay destino que decida
mi alma siempre te recibe.
¡Ay amor mío!
No te pareces a nadie
conocido en esta vida,
cuando tan solo vienes
a enseñarme tu poesía.
Última edición: