Por las amplias praderas
la tarde va cayendo calladamente.
La solitaria brisa
camina por un río casi sin agua
y el sol, casi vibrante,
en languidez monótona,
deja sobre las ramas altas su beso.
Las aves acompañan
al ocaso con tímidos canturreos,
inciso del silencio
ante la noche bella.
Las noches son aromas
y sombras y no sé si huele tu rosa
o es fragancia de incienso,
si es la muerte lenta o
tu sombra que en el aire oscuro se acerca.
Solo sé que el amor se fue por el aire
como la espuma que
se lleva el río y deja sin beso al sauce.
Solo sé que el silencio
duele y lo que más siento
es no tener tu acento siempre conmigo.
Sal pues de esta locura
que cuanto más contemplo soles y lunas,
solo sé que te quiero.
Luis