Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
La única prueba que tengo de que exististe
es un recuerdo triste que me nubla los ojos,
porque nunca volviste.
El recuerdo es antesala de la tristeza,
un sillón vacío sin nadie para conversar
sobre el ambiente frío
de tus labios que insisten en ya no regresar.
Nunca me ha salido el papel de romántico
y por esta vez tengo que decirlo,
sabes que de tu voz soy fanático,
lo siento, tenía que admitirlo.
Yo que no soy romántico
tengo un corazón esperando la mañana
para ver si se atreve hoy el reloj
a traerme un suspiro tuyo en la distancia.
A mí, que solamente te torturo la existencia
me ha llegado como una luz entre la noche
el recuerdo de tu escote
balbuceando ideas sin coherencia.
A mí, que quise ir a morir al mar
me falta una chispa en la nariz,
hasta mi pena ya no te mira por aquí
y en cambio veo tus tacones que se van.
Yo que no soy romántico
tenía un clavel en mi mejilla,
pero a falta del contacto de tu saliva
se secó y murió.
es un recuerdo triste que me nubla los ojos,
porque nunca volviste.
El recuerdo es antesala de la tristeza,
un sillón vacío sin nadie para conversar
sobre el ambiente frío
de tus labios que insisten en ya no regresar.
Nunca me ha salido el papel de romántico
y por esta vez tengo que decirlo,
sabes que de tu voz soy fanático,
lo siento, tenía que admitirlo.
Yo que no soy romántico
tengo un corazón esperando la mañana
para ver si se atreve hoy el reloj
a traerme un suspiro tuyo en la distancia.
A mí, que solamente te torturo la existencia
me ha llegado como una luz entre la noche
el recuerdo de tu escote
balbuceando ideas sin coherencia.
A mí, que quise ir a morir al mar
me falta una chispa en la nariz,
hasta mi pena ya no te mira por aquí
y en cambio veo tus tacones que se van.
Yo que no soy romántico
tenía un clavel en mi mejilla,
pero a falta del contacto de tu saliva
se secó y murió.