Cuando las nubes pestañean
las aves se visten con falsas armaduras
y apresuran el vuelo buscando refugio,
el cielo se prepara para hacer estallar
ráfagas de cenizas que caen sobre el mar.
El invisible espacio del tiempo y la distancia
es el lugar donde se desploma la soledad,
arde la piedra que existe en el centro de este cuerpo
astillado de remembranzas felices
que duerme entre los brazos de la noche.
Las nubes entreabren los ojos
el horizonte montañoso y marítimo
se desnuda ante la curiosa mirada de las aves
que vuelan sin temor a la tempestad
y enciende de rojo los paisajes...
dejando atrás los sinsabores y la soledad.
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