Antares
Poeta adicto al portal
Cada estación tiene su olor:
El invierno desprende aromas a chocolate caliente y mandarinas.
La primavera a jazmines y rosas.
El verano impregna el aire de fragancias a campos de pastos calentados por el sol...
Pero el otoño,
el otoño huele a nosotros.
A taza de café,
a bizcocho,
a manta en el sofá
y hoguera crepitando mientras escuchamos llover...
olor a tierra mojada y almizcle.
El otoño somos tu y yo.
Es el marcapáginas de algún país
que visité o quizás no.
Es un 12 de diciembre,
unos libros compartidos,
una tertulia de miradas,
un silencio embriagador.
Unos besos dados
con frenesí a escondidas
de camino a un refugio
donde amar(se)(nos).
El otoño huele a caricias,
a apego, a misterio inverosímil.
A paseos por bosques
coloridos de verdes y ocres.
Huele a montañas, aquellas
desde donde divisábamos el porvenir.
Donde soñábamos vivir juntos
en un lugar en las estrellas,
quizás Antares o no.
El otoño es la desnudez,
nuestra piel a la espera de más...
Más encuentros...
Más tiempo...
Más de ti, de mi.
El otoño es atardecer.
Es deambular por calles grises
bajo un paraguas.
Es regresar al cálido hogar y sentirme dichosa de estar en ti.
Por todo esto y tantas otras cosas...
El otoño siempre
seremos tu y yo,
será nuestro olor.
El invierno desprende aromas a chocolate caliente y mandarinas.
La primavera a jazmines y rosas.
El verano impregna el aire de fragancias a campos de pastos calentados por el sol...
Pero el otoño,
el otoño huele a nosotros.
A taza de café,
a bizcocho,
a manta en el sofá
y hoguera crepitando mientras escuchamos llover...
olor a tierra mojada y almizcle.
El otoño somos tu y yo.
Es el marcapáginas de algún país
que visité o quizás no.
Es un 12 de diciembre,
unos libros compartidos,
una tertulia de miradas,
un silencio embriagador.
Unos besos dados
con frenesí a escondidas
de camino a un refugio
donde amar(se)(nos).
El otoño huele a caricias,
a apego, a misterio inverosímil.
A paseos por bosques
coloridos de verdes y ocres.
Huele a montañas, aquellas
desde donde divisábamos el porvenir.
Donde soñábamos vivir juntos
en un lugar en las estrellas,
quizás Antares o no.
El otoño es la desnudez,
nuestra piel a la espera de más...
Más encuentros...
Más tiempo...
Más de ti, de mi.
El otoño es atardecer.
Es deambular por calles grises
bajo un paraguas.
Es regresar al cálido hogar y sentirme dichosa de estar en ti.
Por todo esto y tantas otras cosas...
El otoño siempre
seremos tu y yo,
será nuestro olor.
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