Quizás podamos compartir la luna
si lo creemos en algún momento
para olvidar un vano juramento
que ya no va a tener jamás tribuna.
Seamos las arenas de una duna
que viajan en las ráfagas del viento
para lloverle en seco a la laguna
como caricia astral de pensamiento.
Fundamos en el éter de la vida
un mismo espíritu en estado ilapso
que sosiegue la calma en estampida.
Seamos solo un poco más, un lapso,
sin tiempo, sin lugar y sin medida
como estrella que brilla en su colapso.
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