En los pasillos de mi mente pierdo
lo que sin duda sigue siendo el oro
que reluce, su canto más sonoro,
alguna letra que en mi labio muerdo.
Cada vez el olvido es menos lerdo
y deshace los trazos con decoro.
¿Existirá la vía, voz que ignoro,
por dónde rescatar algún recuerdo?
Soy lo vivido, aún mis cuentas valen.
Pequeñas y al detalle, siempre suman,
algunas, por fortuna, sobresalen.
Quisiera retener las que perfuman.
Trasmitir sentimientos que lo avalen
y no grises lagunas que me abruman.