Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dentro de los vasos húmedos de la discordia
un mono hace carantoñas delante de un espejo
y todos ríen.
Hay piojos que sobresaltan
los teclados de un largo abecedario
y todos ríen.
Una luz roja, intermitente, nos recuerda
la importancia de los pasos de cebra
y detenerse,
y todos ríen.
Se limita el aforo de plazas y vertederos
para evitar saltar las alarmas
de esa sospechosa incertidumbre
que nos recuerda al polvo
y todos ríen.
Me pregunto, ¿cuál será la razón de tanta risa?
pero da igual; aunque ciegos,
con los dedos atrofiados por las letras,
sin movimiento casi; es bueno abrir la boca,
enseñar los dientes, tragar el aire
como si fuera un beso,
un sustancioso aperitivo,
un deslumbrante comienzo.