Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descansen tranquilos, señoras y señores,
están a salvo,
los agentes del orden nunca se relajan.
Duerman, duerman tranquilos.
Fiel testimonio ofrezco de su dedicación y eficacia,
superhéroes del bien batallando contra la anarquía,
rayos de luz y de verde esperanza.
En zapatillas y chándal, ayer me pillaron “in fraganti”
cuando paseaba a las 6 de la mañana
sin llevar puesta la mascarilla.
Noche cerrada, ni un alma por las calles desiertas,
sólo los agentes y yo;
un duelo digno de un poblado del lejano Oeste.
La llevaba en el bolsillo, sin otra documentación.
Los jinetes descabalgaron de su verde corcel
y, mientras me mostraban el camino correcto,
una luz nunca vista hasta entonces lastimaba mis ojos.
Resplandor divino, un conocimiento de lo eterno invadió mi ser.
Tras las comprobaciones oportunas y tras hacerse cargo de mi avanzada edad (58)
se mostraron magnánimos,
me permitieron continuar paseando sin ninguna sanción
y sin tener que llevar puesta la mascarilla
al estimar que realizaba ejercicio físico.
Nobles superhéroes, rayos de luz y de verde esperanza.
¡Qué mayor soy!
Duerman, duerman ustedes tranquilos.
* No sé si el relato es adecuado para este foro, no sabía en cual ponerlo.
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