El jardín de las delicias; El Bosco.
La vida se retuerce y se maquilla,
se va desmoronando, se aglutina,
se estrella cuando llega la rutina,
espanta si hecatombe se amartilla.
La vida es movimiento que te pilla
en su vaivén tenaz de gelatina
a veces calma chicha se empecina
y luego te cercena cual cuchilla.
Esta vida es así; como un torneo
hay que saber lidiarla con presteza,
te descuidas y pierdes la cabeza.
Mas tiene su sabor, su contoneo,
su agridulce sabor que nos fascina,
no queremos dejarla aunque es endina.
Perfecto soneto, a mi juicio, en fondo y forma. Metro, acentos y rimas, perfectos, y he añadido rimas, sabiendo lo que digo, que explicaré después. Para el discurso del poema, el verbo empleado es el preciso, ajustado al tema. Sintaxis y semántica, clavadas. Ritmos excelentes, incluida la triple sinalefa en ""no-que-re-mos-de-jar-lAAUN-quees-en-di-na"", por cierto, un aplauso por el uso de la culta palabra "endina" para significar ""nocivo, dañino, etc etc"".
El hilo conductor es armonioso y coherente, con presentación en los cuartetos, acorde nudo central en el primer terceto y un magnífico y antológico cierre en el segundo y último terceto. Te envío mis aplausos por todo ello.
Bien, vamos a las rimas sobre las que dije que volvería y explicaría después; ahora lo explico.
El soneto está lleno de asonancias, no solo entre los cuartetos y el segundo terceto, la asonancia ""i-a", sino dentro de cada uno de los cuartetos, dentro de las mismas estrofas, peeeeeeroooooo si el discurso del poema lo requiere y no se aprecia que ha sido una negligencia del poeta o poetisa, sino que ha sido voluntario para significar, remarcar, reseñar la esencia de lo que se quiere poetizar, nadie podrá decir, o no deberá decir, que esas asonancias son un error y que deslucen el poema. A mi juicio, son oportunas dentro del discurso poético y no deslucen la belleza del soneto. Y para apoyar mi argumento y tu soneto dejo un soneto del gran Garcilaso de la Vega, uno de los grandes poetas españoles del siglo XVI, que murió muy joven, con 36 años en el asalto a una fortaleza en las Guerras de Italia, pues los poetas españoles del glorioso Siglo de Oro Español (de mediados del siglo XVI a muy avanzado el siglo XVII), amén de poetas, eran guerreros. Aquí lo transcribo, y verás que está lleno de asonancias ¿Y quien rechazaría este soneto del inmortal Garcilaso si lo presentase a concurso?:
SONETO V
Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
.
En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.
.
Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
.
Garcilaso de la Vega (Toledo 1491-1503—Niza 1536)
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Besos, preciosa flor allende los mares, besos en alas de los vientos.