Dos rumbos

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa


Tengo un alma contenta, un alma niña,
la ötra se vistió de torpe sombra,
la üna ante la nada se encariña,
la ötra ya ni vive ni se asombra.

Tengo un alma de vuelo de anduriña,
¡ay, la ötra!, la ötra, malasombra,
me vela con su manto de morriña
y acalla el entusiasmo que me nombra.

Dos rumbos, dos mitades, ¿qué camino?
La duda, ante el paisaje aquel que fuera
tan solo placidez de unión primera,
ahora desazón de peregrino.

Mas no descansaré hasta que me muera
¡que mi alma sabe bien de su quimera!


 
Última edición:

Tengo un alma contenta, un alma niña,
la otra se vistió de torpe sombra,
la una ante la nada se encariña,
la otra ya ni vive ni se asombra.

Tengo un alma de vuelo de anduriña,
¡ay, la otra!, la otra ni me nombra,
insiste como un ave de rapiña
en dar a mi entusiasmo malasombra.

Dos rumbos, dos mitades, ¿qué camino?:
La duda, ante el paisaje aquel que fuera
tan solo placidez de unión primera,
ahora desazón de peregrino.

Mas no descansaré hasta que muera
¡que mi alma sabe bien de su quimera!

Mi querida Eva, un trabajo exquisito, cuantas coincidencias en nuestro vuelo de poetas y que bien contadas en tus preciosos versos. El primer cuarteto es una maravilla:

Tengo un alma contenta, un alma niña,
la otra se vistió de torpe sombra,
la una ante la nada se encariña,
la otra ya ni vive ni se asombra.

Por señalar uno sin menospreciar el resto.

Como siempre, nos llevas en ese vuelo tuyo, lirico, suave, que nos habla de ti, de lo que sientes, y que tanto tiene en común con nosotras, es esa complicidad en el sentir, esa empatía que me llega tan hondo.
Gracias por compartirnos tu arte.
Un fuerte abrazo, con cariño
Isabel
 
Última edición:
Mi querida Eva, un trabajo exquisito, cuantas coincidencias en nuestro vuelo de poetas y que bien contadas en tus preciosos versos. El primer cuarteto es una maravilla:

Tengo un alma contenta, un alma niña,
la otra se vistió de torpe sombra,
la una ante la nada se encariña,
la otra ya ni vive ni se asombra.

Por señalar uno sin menospreciar el resto.

Como siempre, nos llevas en ese vuelo tuyo, lirico, suave, que nos habla de ti, de lo que sientes, y que tanto tiene en común con nosotras, es esa complicidad en el sentir, esa empatía que me llega tan homdo.
Gracias por compartirnos tu arte.
Un fuerte abrazo, con cariño
Isabel
Querida Isabel, hay momentos en los que empezamos a flojear, a veces el recorrido lleva fatiga acumulada, del tipo que sea, y por un instante sentimos que esa impresión nos inunda. Y en esas estaba yo cuando escribí este poema, intentando escucharme para así poder encontrarme y llegar a la respuesta.
Somos humanas y pensé que podría ser el espejo de alguna otra (y otro), por eso lo edité a bote pronto, con más de uno y dos fallos, lo sé. Como ves, acabo de hacer algunas pequeñas modificaciones, quizás ya sin enmienda pero si de algo sirve me doy por satisfecha.

Muchas gracias por ser tan generosa, por leer más allá de las palabras, por conectar del modo en que lo haces. ¡Y aquí seguiremos!
Un abrazo grande,
con cariño,
Eva
 

Tengo un alma contenta, un alma niña,
la ötra se vistió de torpe sombra,
la üna ante la nada se encariña,
la ötra ya ni vive ni se asombra.

Tengo un alma de vuelo de anduriña,
¡ay, la ötra!, la ötra, malasombra,
me vela con su manto de morriña
y acalla el entusiasmo que me nombra.

Dos rumbos, dos mitades, ¿qué camino?
La duda, ante el paisaje aquel que fuera
tan solo placidez de unión primera,
ahora desazón de peregrino.

Mas no descansaré hasta que me muera
¡que mi alma sabe bien de su quimera!


Siempre he creído en la dualidad interior, que nos hace llevarlo a la balanza. La soledad es buena aliada en esos momentos cuando nuestra voz interna resuena en la estancia del encuentro con la expectación.
Una gran reflexión en estos versos de seda íntima y a la vez tan cercana querida Eva.
Recibe un fuerte abrazo agradecido por compartir tu sentir hecho poesía
Con cariño
Camelia
 
Siempre he creído en la dualidad interior, que nos hace llevarlo a la balanza. La soledad es buena aliada en esos momentos cuando nuestra voz interna resuena en la estancia del encuentro con la expectación.
Una gran reflexión en estos versos de seda íntima y a la vez tan cercana querida Eva.
Recibe un fuerte abrazo agradecido por compartir tu sentir hecho poesía
Con cariño
Camelia
Muchas gracias a ti, Camy, por acompañar con tu comentario; con toda tú, persona.
Un abrazo grande, que pases muy buen día.
Con cariño,
Eva
 

Tengo un alma contenta, un alma niña,
la ötra se vistió de torpe sombra,
la üna ante la nada se encariña,
la ötra ya ni vive ni se asombra.

Tengo un alma de vuelo de anduriña,
¡ay, la ötra!, la ötra, malasombra,
me vela con su manto de morriña
y acalla el entusiasmo que me nombra.

Dos rumbos, dos mitades, ¿qué camino?
La duda, ante el paisaje aquel que fuera
tan solo placidez de unión primera,
ahora desazón de peregrino.

Mas no descansaré hasta que me muera
¡que mi alma sabe bien de su quimera!


Saludos, bella Eva!
Qué suerte que el alma niña perdura para lograr un equilibrio en nuestro paso por este valle empedrado, que sería de nosotros sin ella, me ha encantado como tocas el tema con tu magia para lograr tu fina obra, un abrazo fuerte, cariños,

ligiA
 
Saludos, bella Eva!
Qué suerte que el alma niña perdura para lograr un equilibrio en nuestro paso por este valle empedrado, que sería de nosotros sin ella, me ha encantado como tocas el tema con tu magia para lograr tu fina obra, un abrazo fuerte, cariños,

ligiA
Así es, querida Ligia, y qué bien lo has expresado. El alma niña nos mantiene la ilusión, da sentido a todo lo que toca como una varita mágica .
¿Sabes que ya la recuperé?:)
Un abrazo grande con cariño,
Eva
 

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