Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soñé
un gran vacío en los pulmones,
la vida de otros, no como yo,
apoyando su sed en mi vientre.
Soñé con sus manos,
artificios del verde,
colgadas de ramas sin raíz,
cargadas de oros y despojos
que giran y se agitan
con el viento.
Soñé
con un mundo de interiores y de culpas
ardiendo en la lumbre,
y el humo
atravesando las gargantas;
el pasado que busca ser la nube,
la boca que deja ser al agua
su palabra y su sonido,
que convida a la Tierra
a abrirse paso,
como yo lo hice,
en lo bueno y lo malo,
en la salud y en la enfermedad.
Soñé
la primavera,
la de ayer cuando fui sombra y cobijo,
la de hoy cuando soy círculo que une
la experiencia y lo que nace,
una verdad de madera y aire,
una razón para no ser uno,
para estar en otros,
para ser la mesa
donde compartir la vida.