Brillando

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Mis labios se perderán de tu nombre, se perderán
en otros nombres a distancia, en otros dientes,
en densos caudales de saliva
que lo mismo me dejaran sentado sobre esta piedra
desde donde no te miro. No te miro,
pero la nave sigue sin arriar sus velas sobre el humo
negro de una fábrica donde nunca han ensamblado
un pájaro, una canción.

No te miro, pero sí. Sí, todo el tiempo horizonte.

Se perderá mi oído del nombre que tuviste
cuando me lo cantabas mientras latías soles tan altos
que yo solo escuchaba tu resplandor,
ciego desde la raíz hasta alcanzar tu nombre
y decírtelo con las manos, tocarlo en sí, tocarte.

Decir tu nombre aún es una manera de hacerte brillar
en los huecos lejanos
donde habitan los dioses que una vez nos soñaron,
que soñaban con existir
y ser como dos bocas
y estar como un beso;
ser el big bang de un beso merodeador de infinitos,
expansible, multiplicado, besos dentro de besos;
estar como bocas agolpadas en la reunión de una estrella
con su lúcido centro, sin escape, sin extinción.

Tu nombre brilla, pero los dioses duermen sin soñarnos.
Les hablo, les grito que me dejen flotar en tu nombre
hasta que se acabe el siempre,
pero ya no despiertan, pero ya no me oyen.

Mi grito es cada vez más susurro; tu nombre se hace
pequeño, apenas te contiene, mar, mar, gota de rocío
con todo el mar, naufragio, tempestad.
Mi voz se perderá de tu nombre, por eso lo estoy tallando
en el fósil de mis huesos, porque cuando se apague
la lámpara y el silencio me abrace como tú me abrazabas,
quiero que me sigas brillando tu nombre, brillando…

12 de noviembre de 2021
 
Mis labios se perderán de tu nombre, se perderán
en otros nombres a distancia, en otros dientes,
en densos caudales de saliva
que lo mismo me dejaran sentado sobre esta piedra
desde donde no te miro. No te miro,
pero la nave sigue sin arriar sus velas sobre el humo
negro de una fábrica donde nunca han ensamblado
un pájaro, una canción.

No te miro, pero sí. Sí, todo el tiempo horizonte.

Se perderá mi oído del nombre que tuviste
cuando me lo cantabas mientras latías soles tan altos
que yo solo escuchaba tu resplandor,
ciego desde la raíz hasta alcanzar tu nombre
y decírtelo con las manos, tocarlo en sí, tocarte.

Decir tu nombre aún es una manera de hacerte brillar
en los huecos lejanos
donde habitan los dioses que una vez nos soñaron,
que soñaban con existir
y ser como dos bocas
y estar como un beso;
ser el big bang de un beso merodeador de infinitos,
expansible, multiplicado, besos dentro de besos;
estar como bocas agolpadas en la reunión de una estrella
con su lúcido centro, sin escape, sin extinción.

Tu nombre brilla, pero los dioses duermen sin soñarnos.
Les hablo, les grito que me dejen flotar en tu nombre
hasta que se acabe el siempre,
pero ya no despiertan, pero ya no me oyen.

Mi grito es cada vez más susurro; tu nombre se hace
pequeño, apenas te contiene, mar, mar, gota de rocío
con todo el mar, naufragio, tempestad.
Mi voz se perderá de tu nombre, por eso lo estoy tallando
en el fósil de mis huesos, porque cuando se apague
la lámpara y el silencio me abrace como tú me abrazabas,
quiero que me sigas brillando tu nombre, brillando…

12 de noviembre de 2021
Nuestro nombre, cosa común para nuestro oído acostumbrado a oírlo, hasta que unos labios de amor nos nombra, hasta que esa boca de besos únicos nos llama; y ya nunca jamás se oye igual, porque es cierto: brilla.
MiPincheLírico, amo tus poemas de amor agridulces.
Abrazazo de mil vueltas, mi FlacoSacarinoso. Re quiero. :)
 
Nuestro nombre, cosa común para nuestro oído acostumbrado a oírlo, hasta que unos labios de amor nos nombra, hasta que esa boca de besos únicos nos llama; y ya nunca jamás se oye igual, porque es cierto: brilla.
MiPincheLírico, amo tus poemas de amor agridulces.
Abrazazo de mil vueltas, mi FlacoSacarinoso. Re quiero. :)

Le tuve que poner limón y ácido de batería a este texto porque salió como un caudal de Nutella, lento y empalagoso. Quise tallar cierto nombre en mi fémur viejo, pero me salió una flauta; cuando el viento atraviesa estos huesos, pareciera como si yo estuviera silbando un nombre, pero no, yo no recuerdo ningún nombre y ningún nombre me recuerda a nadie... Bueno, el tuyo sí, pero porque tiene tu luz propia y está hecho de la música de tu estar: te llamas como cuando la luna se incendia, ya sabes.

Amiga linda, MiMedusita, muchas gracias por atender el llamado y querer a tu pinche amigo medio boludo y tan perseguido por las jodidas abejas y algunos entes menos encantadores. Te abrazo no poco y te quiero más mucho. :)

Un plus con igual dosis de origami, pero más optimista:

Pedrada 14

Esta ceguera me curó de no mirarte;
de que no me mires
me curará la muerte... o el alzhéimer.

01 de julio de 2012
 
Última edición:
¡Si que brilla! Que hermosos versos mi estimado poeta, hacen brillar el amor, la nostalgia y las ganas de retener mas que el nombre.
Un abrazo hasta tu orilla!!
Qué buena fortuna le de verte por aquí, querida amiga Ethel. Muchas gracias por tu amable consideración a este texto y por presencia en casa, esporádica pero siempre luminosa. Te mando otro fuerte abrazo.
 
Estimado Pedro, realmente me emociona el verlo poco a poco... y, día tras día
hilvanando poemas realmente sustanciosos y llenos de ese romanticismo muchas veces tan escaso en el portal. Celebro a vuestro espíritu que siempre está desarrollando su propia búsqueda, con poemas realmente personaliza-dos y siempre llenos de sustanciosas imágenes. Le aseguro mi amigo, que de seguir así... en muy poco tiempo logrará superar a sus propias espectativas. Felicitaciones por dedicado empeño. Solo espero, que se acuerde de los pobres. Su amigo de siempre:
 
Mis labios se perderán de tu nombre, se perderán
en otros nombres a distancia, en otros dientes,
en densos caudales de saliva
que lo mismo me dejaran sentado sobre esta piedra
desde donde no te miro. No te miro,
pero la nave sigue sin arriar sus velas sobre el humo
negro de una fábrica donde nunca han ensamblado
un pájaro, una canción.

No te miro, pero sí. Sí, todo el tiempo horizonte.

Se perderá mi oído del nombre que tuviste
cuando me lo cantabas mientras latías soles tan altos
que yo solo escuchaba tu resplandor,
ciego desde la raíz hasta alcanzar tu nombre
y decírtelo con las manos, tocarlo en sí, tocarte.

Decir tu nombre aún es una manera de hacerte brillar
en los huecos lejanos
donde habitan los dioses que una vez nos soñaron,
que soñaban con existir
y ser como dos bocas
y estar como un beso;
ser el big bang de un beso merodeador de infinitos,
expansible, multiplicado, besos dentro de besos;
estar como bocas agolpadas en la reunión de una estrella
con su lúcido centro, sin escape, sin extinción.

Tu nombre brilla, pero los dioses duermen sin soñarnos.
Les hablo, les grito que me dejen flotar en tu nombre
hasta que se acabe el siempre,
pero ya no despiertan, pero ya no me oyen.

Mi grito es cada vez más susurro; tu nombre se hace
pequeño, apenas te contiene, mar, mar, gota de rocío
con todo el mar, naufragio, tempestad.
Mi voz se perderá de tu nombre, por eso lo estoy tallando
en el fósil de mis huesos, porque cuando se apague
la lámpara y el silencio me abrace como tú me abrazabas,
quiero que me sigas brillando tu nombre, brillando…

12 de noviembre de 2021

Creemos que el brillo del amor esta ahi, nos llama pero sus sonidos son
diferentes en la infusion de la vida. el, el amor nos nombra, oirlo es
dificil cuando la mecida hojarasca no lo impide. asi el amor va fluyendo
entre distintos y sublimes secretos de incertidumbre. me ha gustado
mucho. saludos con afecto de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba