Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un primer momento tu piel
aromada,
con manos atadas y arroyos
infortunados,
Lastre que desarma el puzle
del amor
que arriesga su recinto.
Tu dolor es mi dolor de entrega,
la presa forcejea, se arriesga y
centellea.
En el umbral espían desde el
ventanuco,
duplican espejos,
copos del cinturón de nieve circunvalan.
El frío hace añicos el huidizo calor.
Encenderé aquellos leños dotados,
chisporroteos traerán el descanso.
Pero no censuro si eliges el vuelo.
¡Si quieres persiste en los combates
embozados,
en los disimulos,
en los disfraces.
Anoche gritabas por algún temor
olvidado.
En algún paraje, en algún
albergue infantil: la niña lloraba.
Podrías lanzarte desde el principio
de la densidad y respirar tonos luminosos...
aromada,
con manos atadas y arroyos
infortunados,
Lastre que desarma el puzle
del amor
que arriesga su recinto.
Tu dolor es mi dolor de entrega,
la presa forcejea, se arriesga y
centellea.
En el umbral espían desde el
ventanuco,
duplican espejos,
copos del cinturón de nieve circunvalan.
El frío hace añicos el huidizo calor.
Encenderé aquellos leños dotados,
chisporroteos traerán el descanso.
Pero no censuro si eliges el vuelo.
¡Si quieres persiste en los combates
embozados,
en los disimulos,
en los disfraces.
Anoche gritabas por algún temor
olvidado.
En algún paraje, en algún
albergue infantil: la niña lloraba.
Podrías lanzarte desde el principio
de la densidad y respirar tonos luminosos...