Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
En mi enumerar el cielo
a menudo me siento como un charco
o como un charco que me siente.
Me defino tranquilo, escupiendo mis orillas,
nadando entre tatuajes de nubes,
reflejando la luz del astro que me evapora,
que me aniquila,
porque también soy el espejo del sol.
Pero no desaparezco por el favor de la lluvia
que siempre llega a tiempo a su estación,
que baila conmigo hasta hacerme crecer.
Entonces, me derramo,
avanzó por el surco o escarbo el surco al avanzar:
me sueño torrente en el caudal de un río,
pero la tierra me dispersa en sus entrañas sedientas
y al final del día vuelvo a ser el charco
que imita al mar.
La noche que escampa me deja con ella.
La luna no me desgasta, pero me altera;
su gravedad ondula mis aguas,
me curva el ser para intentar el salto.
No he de alcanzarla. No.
Pero luego vienes tú a mirarla menguar
o florecer en mis ojos abiertos
que siempre te están mirando.
Pronto me levanto del cielo caído a su cifra inmóvil,
me resto de su excedente de precipitación,
me pongo el pez errante de la sonrisa en la boca,
y con la boca sonriendo mi cuerpo entero,
te abrazo con todos mis besos
y te beso con todos mis brazos.
Vuelvo a ser el hombre que vuelve a intentarte eterna
por un instante
que vale toda la eternidad.
a menudo me siento como un charco
o como un charco que me siente.
Me defino tranquilo, escupiendo mis orillas,
nadando entre tatuajes de nubes,
reflejando la luz del astro que me evapora,
que me aniquila,
porque también soy el espejo del sol.
Pero no desaparezco por el favor de la lluvia
que siempre llega a tiempo a su estación,
que baila conmigo hasta hacerme crecer.
Entonces, me derramo,
avanzó por el surco o escarbo el surco al avanzar:
me sueño torrente en el caudal de un río,
pero la tierra me dispersa en sus entrañas sedientas
y al final del día vuelvo a ser el charco
que imita al mar.
La noche que escampa me deja con ella.
La luna no me desgasta, pero me altera;
su gravedad ondula mis aguas,
me curva el ser para intentar el salto.
No he de alcanzarla. No.
Pero luego vienes tú a mirarla menguar
o florecer en mis ojos abiertos
que siempre te están mirando.
Pronto me levanto del cielo caído a su cifra inmóvil,
me resto de su excedente de precipitación,
me pongo el pez errante de la sonrisa en la boca,
y con la boca sonriendo mi cuerpo entero,
te abrazo con todos mis besos
y te beso con todos mis brazos.
Vuelvo a ser el hombre que vuelve a intentarte eterna
por un instante
que vale toda la eternidad.
22 de noviembre de 2021
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