El plural de metamorfosis

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
En mi enumerar el cielo
a menudo me siento como un charco
o como un charco que me siente.
Me defino tranquilo, escupiendo mis orillas,
nadando entre tatuajes de nubes,
reflejando la luz del astro que me evapora,
que me aniquila,
porque también soy el espejo del sol.
Pero no desaparezco por el favor de la lluvia
que siempre llega a tiempo a su estación,
que baila conmigo hasta hacerme crecer.
Entonces, me derramo,
avanzó por el surco o escarbo el surco al avanzar:
me sueño torrente en el caudal de un río,
pero la tierra me dispersa en sus entrañas sedientas
y al final del día vuelvo a ser el charco
que imita al mar.
La noche que escampa me deja con ella.
La luna no me desgasta, pero me altera;
su gravedad ondula mis aguas,
me curva el ser para intentar el salto.
No he de alcanzarla. No.
Pero luego vienes tú a mirarla menguar
o florecer en mis ojos abiertos
que siempre te están mirando.
Pronto me levanto del cielo caído a su cifra inmóvil,
me resto de su excedente de precipitación,
me pongo el pez errante de la sonrisa en la boca,
y con la boca sonriendo mi cuerpo entero,
te abrazo con todos mis besos
y te beso con todos mis brazos.
Vuelvo a ser el hombre que vuelve a intentarte eterna
por un instante
que vale toda la eternidad.

22 de noviembre de 2021
 
Última edición:
En mi enumerar el cielo
a menudo me siento como un charco
o como un charco que me siente.
Me defino tranquilo, escupiendo mis orillas,
nadando entre tatuajes de nubes,
reflejando la luz del astro que me evapora,
que me aniquila,
porque también soy el espejo del sol.
Pero no desaparezco por el favor de la lluvia
que siempre llega a tiempo a su estación,
que baila conmigo hasta hacerme crecer.
Entonces, me derramo,
avanzó por el surco o escarbo el surco al avanzar:
me sueño torrente en el caudal de un río,
pero la tierra me dispersa en sus entrañas sedientas
y al final del día vuelvo a ser el charco
que imita al mar.
La noche que escampa me deja con ella.
La luna no me desgasta, pero me altera;
su gravedad ondula mis aguas,
me curva el ser para intentar el salto.
No he de alcanzarla. No.
Pero luego vienes tú a mirarla menguar
o florecer en mis ojos abiertos
que siempre te están mirando.
Pronto me levantó del cielo caído a su cifra inmóvil,
me resto de su excedente de precipitación,
me pongo el pez errante de la sonrisa en la boca,
y con la boca sonriendo mi cuerpo entero,
te abrazo con todos mis besos
y te beso con todos mis brazos.
Vuelvo a ser el hombre que vuelve a intentarte eterna
por un instante
que vale toda la eternidad.

22 de noviembre de 2021
Eres un torbellino de inspiración. Un abrazo, Pedro.
 
En mi enumerar el cielo
a menudo me siento como un charco
o como un charco que me siente.
Me defino tranquilo, escupiendo mis orillas,
nadando entre tatuajes de nubes,
reflejando la luz del astro que me evapora,
que me aniquila,
porque también soy el espejo del sol.
Pero no desaparezco por el favor de la lluvia
que siempre llega a tiempo a su estación,
que baila conmigo hasta hacerme crecer.
Entonces, me derramo,
avanzó por el surco o escarbo el surco al avanzar:
me sueño torrente en el caudal de un río,
pero la tierra me dispersa en sus entrañas sedientas
y al final del día vuelvo a ser el charco
que imita al mar.
La noche que escampa me deja con ella.
La luna no me desgasta, pero me altera;
su gravedad ondula mis aguas,
me curva el ser para intentar el salto.
No he de alcanzarla. No.
Pero luego vienes tú a mirarla menguar
o florecer en mis ojos abiertos
que siempre te están mirando.
Pronto me levanto del cielo caído a su cifra inmóvil,
me resto de su excedente de precipitación,
me pongo el pez errante de la sonrisa en la boca,
y con la boca sonriendo mi cuerpo entero,
te abrazo con todos mis besos
y te beso con todos mis brazos.
Vuelvo a ser el hombre que vuelve a intentarte eterna
por un instante
que vale toda la eternidad.

22 de noviembre de 2021
Amé todo todo este poema, MiPedro, pero el final... ¡El final que no es final!
Me quedo con una sonrisa grande y el corazón contento, ¡muy contento!♡
Besos y abrazos rebasados de cariño.
 
Eso tiene el amor, siempre nos devuelve a ese torbellino de sensaciones que nos es
tan propio, que nos derrama en el pozo hondo de nuestro ser y nos convierte en su
hogar, hermoso leerte Pedro, haces que cada célula de mi cuerpo se reencuentre con
esas sensaciones maravillosas que tan bien defines. Te cuento estoy en España en un
soñado encuentro con mis hijos, después de muchos años de separación, esto también
forma parte del amor que siempre nos regala momentos mágicos. Se te quiere mucho.
Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
 

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