Felipe Fuentes García
Poeta asiduo al portal
Bajo las hebras rubias del topacio más fino
que se ondula en el viento y al compás se serena,
crean sus pies el ritmo, y la música suena
como un río incesante por su cuerpo divino.
Y es de nácar y bronce, es el agua y el vino,
es el vuelo y el ala, y es el mar y la arena
–como una diosa frágil, ingrávida y amena–
la bailarina dulce de mi anhelo marino.
Ella danza y me muestra la posesión más honda
donde, en el juego tácito de esconder y asomarse
de cada movimiento, el amor es el duende.
Hay un trémolo ungido, como un gemir de fronda,
un bogar sinüoso, un llover y entregarse...
¡Y un perfume de lirios me despierta y me enciende!
______
Videopoema:
que se ondula en el viento y al compás se serena,
crean sus pies el ritmo, y la música suena
como un río incesante por su cuerpo divino.
Y es de nácar y bronce, es el agua y el vino,
es el vuelo y el ala, y es el mar y la arena
–como una diosa frágil, ingrávida y amena–
la bailarina dulce de mi anhelo marino.
Ella danza y me muestra la posesión más honda
donde, en el juego tácito de esconder y asomarse
de cada movimiento, el amor es el duende.
Hay un trémolo ungido, como un gemir de fronda,
un bogar sinüoso, un llover y entregarse...
¡Y un perfume de lirios me despierta y me enciende!
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