
Te recuerdo madre cubierta de luz,
tardes apacibles leyendo a Platero,
mi hermano me hablaba de un “loco sombrero”,
tu planchabas madre bajo el tragaluz.
Te recuerdo madre llenita de risa,
pintando el hogar de alegres matices,
fuiste concertistas de los días felices
cuando en tus cabellos soplaba la brisa.
Ay, tu ausencia madre, cuánto la he negado,
ay, cuánto silencio, ¡soledad impía!;
¿entre los cipreses?, ¡niégalo alma mía!
Pues sé que en mis noches estás a mi lado
y al alba te alejas con la luz del día
cuando la agonía ya se ha disipado.
13 de noviembre de 1015
Archivos adjuntos
Última edición: