danie
solo un pensamiento...
Persiguen a las ideas, las apedrean.
Hoy, en estos días, las controlan y las combaten.
Es mejor tenerlas calladitas
y bien guardadas en un corral.
Que no se expandan esas insolentes ideas,
que no se multipliquen, por Dios y la patria,
que sea así.
Ahora que están los derechos humanos,
el aborto legal e igual que en la edad media
existe la desinfección y el control de plagas.
Los derechos: "todo el mundo tiene derechos
sin importar etnia, religión..."
sin importar los harapos que vista
ni las neuronas que nunca se fecundaron en el feto.
Todo el mundo tiene derechos a ser una rata,
es un derecho inherente, y a esconder
sus modales, éticas y pensamientos
en el lugar más oscuro de la bragueta del pantalón,
en un lugar que no llegue la brisa del mar
ni la luz del sol ni el canto de los pájaros.
Hoy que existe el aborto legal
es mejor extirpar con un par de tenazas
esa vieja costumbre
de ir por ahí despilfarrando ideas.
Claro, siempre es mejor extirpar el tumor
de manera desinfectada.
—¿No sé ustedes? Pero a mí me gusta ser una rata
dejando en mis huellas las pestes y heces
sobre esta tierra plana—. Claro; me gusta.
Es que hasta los roedores tienen conciencia.
Peor es tener una muerte muda,
una muerte espantosa que ni siquiera pueda alzar la voz;
su chirrido discutiendo crudezas,
su proscripta anomalía de interrogación.
—¿Y la verdad…? —. Bueno, la verdad es otra cosa
pero es más honorable que este roer
mugroso de los mamíferos.
Hoy, en estos días, las controlan y las combaten.
Es mejor tenerlas calladitas
y bien guardadas en un corral.
Que no se expandan esas insolentes ideas,
que no se multipliquen, por Dios y la patria,
que sea así.
Ahora que están los derechos humanos,
el aborto legal e igual que en la edad media
existe la desinfección y el control de plagas.
Los derechos: "todo el mundo tiene derechos
sin importar etnia, religión..."
sin importar los harapos que vista
ni las neuronas que nunca se fecundaron en el feto.
Todo el mundo tiene derechos a ser una rata,
es un derecho inherente, y a esconder
sus modales, éticas y pensamientos
en el lugar más oscuro de la bragueta del pantalón,
en un lugar que no llegue la brisa del mar
ni la luz del sol ni el canto de los pájaros.
Hoy que existe el aborto legal
es mejor extirpar con un par de tenazas
esa vieja costumbre
de ir por ahí despilfarrando ideas.
Claro, siempre es mejor extirpar el tumor
de manera desinfectada.
—¿No sé ustedes? Pero a mí me gusta ser una rata
dejando en mis huellas las pestes y heces
sobre esta tierra plana—. Claro; me gusta.
Es que hasta los roedores tienen conciencia.
Peor es tener una muerte muda,
una muerte espantosa que ni siquiera pueda alzar la voz;
su chirrido discutiendo crudezas,
su proscripta anomalía de interrogación.
—¿Y la verdad…? —. Bueno, la verdad es otra cosa
pero es más honorable que este roer
mugroso de los mamíferos.
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