musador
esperando...
Son las ágiles figuras
que dibujan en el aire
arabescos
de belleza tan efímera
como el perfil de sus sombras
en el viento.
En la grama del espacio
son corcheas los temblores
que sus cuerpos
provocan en el celeste
silencio de entre las nubes
de mi cielo.
La intensidad de su goce
perturba las armonías
de mi espejo
invitándome a la ola
que coronan las espumas
de su vuelo.
Cuando juegan en su baile
provocando al desafío
del encuentro
son acento en la alegría
con que la vida se nutre
del deseo.
Mirarlas rasgar el agua
con la estética que al hambre
del insecto
inviste de flecha rauda
es percibir en su esencia
el anhelo.
Entre tantas melodías
que las aves me regalan
su gorjeo
es la firma del verano:
ya viviré sus ausencias
en invierno.
Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos
más que ciegos.
que dibujan en el aire
arabescos
de belleza tan efímera
como el perfil de sus sombras
en el viento.
En la grama del espacio
son corcheas los temblores
que sus cuerpos
provocan en el celeste
silencio de entre las nubes
de mi cielo.
La intensidad de su goce
perturba las armonías
de mi espejo
invitándome a la ola
que coronan las espumas
de su vuelo.
Cuando juegan en su baile
provocando al desafío
del encuentro
son acento en la alegría
con que la vida se nutre
del deseo.
Mirarlas rasgar el agua
con la estética que al hambre
del insecto
inviste de flecha rauda
es percibir en su esencia
el anhelo.
Entre tantas melodías
que las aves me regalan
su gorjeo
es la firma del verano:
ya viviré sus ausencias
en invierno.
Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos
más que ciegos.