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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Tachycineta leucorrhoa

musador

esperando...
Son las ágiles figuras
que dibujan en el aire
arabescos
de belleza tan efímera
como el perfil de sus sombras
en el viento.

En la grama del espacio
son corcheas los temblores
que sus cuerpos
provocan en el celeste
silencio de entre las nubes
de mi cielo.

La intensidad de su goce
perturba las armonías
de mi espejo
invitándome a la ola
que coronan las espumas
de su vuelo.

Cuando juegan en su baile
provocando al desafío
del encuentro
son acento en la alegría
con que la vida se nutre
del deseo.

Mirarlas rasgar el agua
con la estética que al hambre
del insecto
inviste de flecha rauda
es percibir en su esencia
el anhelo.

Entre tantas melodías
que las aves me regalan
su gorjeo
es la firma del verano:
ya viviré sus ausencias
en invierno.

Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos
más que ciegos.
 
Son las ágiles figuras
que dibujan en el aire
arabescos
de belleza tan efímera
como el perfil de sus sombras
en el viento.

En la grama del espacio
son corcheas los temblores
que sus cuerpos
provocan en el celeste
silencio de entre las nubes
de mi cielo.

La intensidad de su goce
perturba las armonías
de mi espejo
invitándome a la ola
que coronan las espumas
de su vuelo.

Cuando juegan en su baile
provocando al desafío
del encuentro
son acento en la alegría
con que la vida se nutre
del deseo.

Mirarlas rasgar el agua
con la estética que al hambre
del insecto
inviste de flecha rauda
es percibir en su esencia
el anhelo.

Entre tantas melodías
que las aves me regalan
su gorjeo
es la firma del verano:
ya viviré sus ausencias
en invierno.

Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos

más que ciegos.
Hermoso poema a las sutiles y etéreas aves. Un placer leerte.
 
Madre mía! Me lo he tenido que leer todo muerta de curiosidad intentando imaginar de qué pájaros estábamos hablando y al llegar al final encuentro que han vuelto las oscuras golondrinas!!
Nunca había visto unas coplas de pie quebrado con rimas blancas, pero es que yo no he visto mucho, supongo.
Si hubiera empezado buscando qué era una tachycineta, me habría evitado la intriga.

Abrazo.
 
Madre mía! Me lo he tenido que leer todo muerta de curiosidad intentando imaginar de qué pájaros estábamos hablando y al llegar al final encuentro que han vuelto las oscuras golondrinas!!
Nunca había visto unas coplas de pie quebrado con rimas blancas, pero es que yo no he visto mucho, supongo.
Si hubiera empezado buscando qué era una tachycineta, me habría evitado la intriga.

Abrazo.
Pues sí que has visto este tipo de romance de pie quebrado, estimada Eratalia, recuerdo perfectamente tu comentario confundiendo las estrofas con manriqueñas, no recuerdo cuándo...
Es lo que Antonio Alatorre, un filólogo muy interesante, llamaría romance 8-12, una de las tantas variantes del romance probadas en ese período tan loco que siguió al barroco (segunda mitad del siglo XVII, por poner una fecha).
De estas golondrinas no hay en Europa, creo que las más frecuentes allí son las Hirundo rustica, al menos son esas las que vi en Valencia y en Barcelona.

gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Pues sí que has visto este tipo de romance de pie quebrado, estimada Eratalia, recuerdo perfectamente tu comentario confundiendo las estrofas con manriqueñas, no recuerdo cuándo...
Es lo que Antonio Alatorre, un filólogo muy interesante, llamaría romance 8-12, una de las tantas variantes del romance probadas en ese período tan loco que siguió al barroco (segunda mitad del siglo XVII, por poner una fecha).
De estas golondrinas no hay en Europa, creo que las más frecuentes allí son las Hirundo rustica, al menos son esas las que vi en Valencia y en Barcelona.

gracias y abrazo
Jorge
Te das cuenta? Y he vuelto a tropezar en la misma piedra. Yo es que veo pies quebrados y enseguida pienso:
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar
que es el morir... etc.

Te felicito por tu buena memoria.
Seguramente cuando vuelvas a escribir otro romance de pie quebrado te volveré a decir lo mismo... soy así de obtusa.
Abrazo.
 
Te das cuenta? Y he vuelto a tropezar en la misma piedra. Yo es que veo pies quebrados y enseguida pienso:
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar
que es el morir... etc.

Te felicito por tu buena memoria.
Seguramente cuando vuelvas a escribir otro romance de pie quebrado te volveré a decir lo mismo... soy así de obtusa.
Abrazo.
Mira, no encontré el comentario donde decías lo de las manriqueñas, pero sí este donde se muestra que las habías leído.:
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/la-viuda.517080/#post-5225425
 
Ahh...la golondrinita sudamericana. Se la ve en la provincia de Buenos Aires mayormente para aparearse. Bien lo sabes.
Me gusta la agilidad que requiere esta estructura. Hay que estar preparado para decir mucho y en muy poco espacio. Me resultaron parejas y agradables todas las estrofas, con un final en fino balance de saudade y melancolía.

Abrazo.

Son las ágiles figuras
que dibujan en el aire
arabescos
de belleza tan efímera
como el perfil de sus sombras
en el viento.

En la grama del espacio
son corcheas los temblores
que sus cuerpos
provocan en el celeste
silencio de entre las nubes
de mi cielo.

La intensidad de su goce
perturba las armonías
de mi espejo
invitándome a la ola
que coronan las espumas
de su vuelo.

Cuando juegan en su baile
provocando al desafío
del encuentro
son acento en la alegría
con que la vida se nutre
del deseo.

Mirarlas rasgar el agua
con la estética que al hambre
del insecto
inviste de flecha rauda
es percibir en su esencia
el anhelo.

Entre tantas melodías
que las aves me regalan
su gorjeo
es la firma del verano:
ya viviré sus ausencias
en invierno.

Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos
más que ciegos.
 
Ahh...la golondrinita sudamericana. Se la ve en la provincia de Buenos Aires mayormente para aparearse. Bien lo sabes.
Me gusta la agilidad que requiere esta estructura. Hay que estar preparado para decir mucho y en muy poco espacio. Me resultaron parejas y agradables todas las estrofas, con un final en fino balance de saudade y melancolía.

Abrazo.
Sí, esta golondrina y la doméstica, Progne Chalybea, son las más comunes en la provincia. Quizás recuerdes las hileras que forman las segundas en los cables de luz, muy típicas de esa especie. Acá en el delta la más frecuente es la Tachycineta, a la que le gustan los ambientes con agua.

Sí, estas estrofas tienen más entidad que las comunes cuartetas del romance, tienen algo de miniatura expresiva.

En el final recordé a Juan Ramón Jiménez y su «Viaje definitivo», donde también los pájaros marcan la continuidad del tiempo más allá de nuestra muerte.

¿Te acordás de Falú cantando esa hermosa canción de Dávalos «Vuela vuela vuela golondrina/vuelve, del más allá/ sobre la luz...»?

gracias y abrazo
Jorge
 
Un temazo y de bella letra, a mi juicio. Te cuento que ambas especies (por lo menos, cuando yo era chico) pueden haber abundado en la periferia. Bien has de saber que hay varios espejos de agua en la zona: las lagunas de Mar Chiquita, de Los Padres y La Brava. Pero mi memoria taxonómica "pajaril", en honor a la verdad, no es tan buena.

Abrazo.
Sí, esta golondrina y la doméstica, Progne Chalybea, son las más comunes en la provincia. Quizás recuerdes las hileras que forman las segundas en los cables de luz, muy típicas de esa especie. Acá en el delta la más frecuente es la Tachycineta, a la que le gustan los ambientes con agua.

Sí, estas estrofas tienen más entidad que las comunes cuartetas del romance, tienen algo de miniatura expresiva.

En el final recordé a Juan Ramón Jiménez y su «Viaje definitivo», donde también los pájaros marcan la continuidad del tiempo más allá de nuestra muerte.

¿Te acordás de Falú cantando esa hermosa canción de Dávalos «Vuela vuela vuela golondrina/vuelve, del más allá/ sobre la luz...»?

gracias y abrazo
Jorge
 
Son las ágiles figuras
que dibujan en el aire
arabescos
de belleza tan efímera
como el perfil de sus sombras
en el viento.

En la grama del espacio
son corcheas los temblores
que sus cuerpos
provocan en el celeste
silencio de entre las nubes
de mi cielo.

La intensidad de su goce
perturba las armonías
de mi espejo
invitándome a la ola
que coronan las espumas
de su vuelo.

Cuando juegan en su baile
provocando al desafío
del encuentro
son acento en la alegría
con que la vida se nutre
del deseo.

Mirarlas rasgar el agua
con la estética que al hambre
del insecto
inviste de flecha rauda
es percibir en su esencia
el anhelo.

Entre tantas melodías
que las aves me regalan
su gorjeo
es la firma del verano:
ya viviré sus ausencias
en invierno.

Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos
más que ciegos.
Precioso, mi querido amigo...
Lo de son corcheas los temblores permanecerá en mi recuerdo.
¡Un abrazo fuerte!
 
Son las ágiles figuras
que dibujan en el aire
arabescos
de belleza tan efímera
como el perfil de sus sombras
en el viento.

En la grama del espacio
son corcheas los temblores
que sus cuerpos
provocan en el celeste
silencio de entre las nubes
de mi cielo.

La intensidad de su goce
perturba las armonías
de mi espejo
invitándome a la ola
que coronan las espumas
de su vuelo.

Cuando juegan en su baile
provocando al desafío
del encuentro
son acento en la alegría
con que la vida se nutre
del deseo.

Mirarlas rasgar el agua
con la estética que al hambre
del insecto
inviste de flecha rauda
es percibir en su esencia
el anhelo.

Entre tantas melodías
que las aves me regalan
su gorjeo
es la firma del verano:
ya viviré sus ausencias
en invierno.

Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos
más que ciegos.

Hola Jorge, siempre me gustaron tus romances de pie quebrado, una verdadera belleza de imágenes, evocadoras, y ese ritmo que invita a recitarlo.
Me ha gustado cada estrofa, señalo esta porque me parece un magnifico cierre.
Un abrazo
Isabel
Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos
más que ciegos.
 
Última edición:
Precioso, mi querido amigo...
Lo de son corcheas los temblores permanecerá en mi recuerdo.
¡Un abrazo fuerte!
El vuelo de estas golondrinas tiene un calificativo: es virtuoso; un virtuosismo que yo asocio inevitablemente a la música: por eso la sinestesia de esa estrofa. La Campanella de Paganini se hizo ave.

gracias y abrazo
Jorge
 
Hola Jorge, siempre me gustaron tus romances de pie quebrado, una verdadera belleza de imágenes, evocadoras, y ese ritmo que invita a recitarlo.
Me ha gustado cada estrofa, señalo esta porque me parece un magnifico cierre.
Un abrazo
Isabel
Volverán las golondrinas
aunque yo no las espere
en su tiempo,
volverán aunque la tierra
cubra el amor de estos ojos
más que ciegos.
¿Tendrán quizás los ojos,querida Isabel, un microchip donde quedan registradas las imágenes? ¿Llegará el momento en que se pueda conectar el cerebro de un muerto a un ordenador y ver las cosas que ha visto? No parece imposible...

gracias y abrazo
Jorge
 
¿Tendrán quizás los ojos,querida Isabel, un microchip donde quedan registradas las imágenes? ¿Llegará el momento en que se pueda conectar el cerebro de un muerto a un ordenador y ver las cosas que ha visto? No parece imposible...

gracias y abrazo
Jorge

¡Ojalá! seguro que ganaría siempre la belleza, aún en lo que miramos con tristeza; porque para quien tiene una mirada amorosa sobre lo que observa, a la fuerza así lo transmite a su cerebro.
Un abrazo
Isabel
 

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