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Rojo, amarillo, azul y negro

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa
ROJO, AMARILLO, AZUL Y NEGRO

¡Rojo es el horizonte que florece!
El niño es puro cielo y, con las mismas,
es cielo en el cristal de las marismas
porque juega a que el mundo siempre empiece.

Amarillo es el joven que atardece.
Desaprende en las luces de sus prismas
las certezas del padre y los sofismas
y renuncia a sumar el uno al trece.

Azul maduro, ¡tornasol de miel!,
que en el aceite del recuerdo esquivo
nos empuja a las nieblas del laurel...

Y volvemos al polvo primitivo
mientras un grito alámbrico de piel
se funde en los colores de lo vivo.

Kalkbadan
Madrid, 5 de febrero de 2022
 
Última edición:
ROJO, AMARILLO, AZUL Y NEGRO

¡Rojo es el horizonte que florece!
El niño es puro cielo y, con las mismas,
es cielo en el cristal de las marismas
porque juega a que el mundo siempre empiece.

Amarillo es el joven que atardece.
Desaprende en las luces de sus prismas
las certezas del padre y los sofismas
y renuncia a sumar el uno al trece.

Azul maduro, ¡tornasol de miel!,
que en el aceite del recuerdo esquivo
nos empuja a las nieblas del laurel...


Kalkbadan
Madrid, 5 de febrero de 2022


Que gusto volver a encontrarme con tus veros Andreas, un lirico recorrido por el tiempo, la definición del niño como ese horizonte que florece, es genial.
¡Rojo es el horizonte que florece!
El niño es puro cielo y, con las mismas,
es cielo en el cristal de las marismas
porque juega a que el mundo siempre empiece.

Todo el soneto, lo es, el niño, la definición el joven que atardece es verdaderamente hermosa y así vas dejando esa profunda huella poética en nosotros y nos llevas a ese hermoso y brillante final

Y volvemos al polvo primitivo
mientras un grito alámbrico de piel
se funde en los colores de lo vivo.

Solo me queda agradecerte tu arte y decirte que ojalá nos sigas regalando tu presencia en este foro.
Un abrazo enorme, Andreas
Isabel
 
ROJO, AMARILLO, AZUL Y NEGRO

¡Rojo es el horizonte que florece!
El niño es puro cielo y, con las mismas,
es cielo en el cristal de las marismas
porque juega a que el mundo siempre empiece.

Amarillo es el joven que atardece.
Desaprende en las luces de sus prismas
las certezas del padre y los sofismas
y renuncia a sumar el uno al trece.

Azul maduro, ¡tornasol de miel!,
que en el aceite del recuerdo esquivo
nos empuja a las nieblas del laurel...

Y volvemos al polvo primitivo
mientras un grito alámbrico de piel
se funde en los colores de lo vivo.

Kalkbadan
Madrid, 5 de febrero de 2022
Supongo que has advertido que si en lugar de azul pusieras morado tu título parecería un resumen de buena parte de la historia española del siglo XX ...

Me gusta mucho el segundo cuarteto. En el primero me deja pensando ese «con las mismas»: ¿las mismas son las marismas donde el cielo se refleja?

¡Cuánto te preocupa en tu poesía el ciclo vital humano!

Un soneto con muchas vueltas, querido Andreas, para leer diez veces...

abrazo
Jorge
 
Que gusto volver a encontrarme con tus veros Andreas, un lirico recorrido por el tiempo, la definición del niño como ese horizonte que florece, es genial.
¡Rojo es el horizonte que florece!
El niño es puro cielo y, con las mismas,
es cielo en el cristal de las marismas
porque juega a que el mundo siempre empiece.

Todo el soneto, lo es, el niño, la definición el joven que atardece es verdaderamente hermosa y así vas dejando esa profunda huella poética en nosotros y nos llevas a ese hermoso y brillante final

Y volvemos al polvo primitivo
mientras un grito alámbrico de piel
se funde en los colores de lo vivo.

Solo me queda agradecerte tu arte y decirte que ojalá nos sigas regalando tu presencia en este foro.
Un abrazo enorme, Andreas
Isabel
¡Querida Isabel! Muchas gracias por tu lectura tan sentida.
Efectivamente, vuelvo al ciclo vital referenciando cada etapa con esos estratos de color que barnizan secuencialmente nuestro ser, terminando por fundirse en esa mezcla oscura, terrera, que pone punto final a nuestra existencia.
Quien tiene algo que agradecer soy yo, que tengo tengo la inmensa suerte de contar con tu presencia.
Un abrazo fuerte, amiga.
 
ROJO, AMARILLO, AZUL Y NEGRO

¡Rojo es el horizonte que florece!
El niño es puro cielo y, con las mismas,
es cielo en el cristal de las marismas
porque juega a que el mundo siempre empiece.

Amarillo es el joven que atardece.
Desaprende en las luces de sus prismas
las certezas del padre y los sofismas
y renuncia a sumar el uno al trece.

Azul maduro, ¡tornasol de miel!,
que en el aceite del recuerdo esquivo
nos empuja a las nieblas del laurel...

Y volvemos al polvo primitivo
mientras un grito alámbrico de piel
se funde en los colores de lo vivo.

Kalkbadan
Madrid, 5 de febrero de 2022

Hermoso poema que he disfrutado leer. El cierre me parece estupendo, saludos cordiales poeta de los colores. A mi me gusta el azul auque paree frío, pero hay que buscar con que mezclarlos.-
 
Supongo que has advertido que si en lugar de azul pusieras morado tu título parecería un resumen de buena parte de la historia española del siglo XX ...

Me gusta mucho el segundo cuarteto. En el primero me deja pensando ese «con las mismas»: ¿las mismas son las marismas donde el cielo se refleja?

¡Cuánto te preocupa en tu poesía el ciclo vital humano!

Un soneto con muchas vueltas, querido Andreas, para leer diez veces...

abrazo
Jorge
¡Querido Jorge! ¡Y quien dice azul dice morado! En muchos balcones colgaron por aquí la bandera rojigüalda, y con el tiempo fueron destiñendo virando claramente a la tricolor. Muy bello.
Si me preguntas por qué colores asocio a cada etapa vital apostaría por el rojo pasión para la niñez, el amarillo fotónico para el joven y el azul melancolía para el adulto. Mi niña Lena estaba haciendo un trabajo acerca de una obra de Kandinsky, «Amarillo, rojo y azul», que me animó a escribir estos versos. Y sí, compañero, es una temática recurrente. Y es tan hermosa como compleja por cómo cambian las cosas los años...

En relación con el primer cuarteto, empleé "con las mismas" como locución adverbial. Basándome en que el niño no cuestiona la realidad sino más bien lleva al extremo la radical propuesta de Bohr y compañía de "tú creas la realidad observada". El niño no se pregunta si es más real el cielo o el reflejo del cielo en la marisma, simplemente colapsa "la realidad" en un juego espiral que siempre empieza. El humano adulto con sus sentidos bien calibrados a su propia escala jerarquiza la realidad. La creatividad nos permite a todos nosotros con esfuerzo e inspiración abrir ventanas a ese plasma dogmático en el que las cosas son como dicen que tienen que ser. Después hay unos pocos como Demócrito, Copérnico, Galileo, Einstein, Schrödinger, etc, que son capaces de dejar "que el niño hable" rompiendo con lo "evidente" en un alarde disruptivo sin igual.

Pues nada, compañero, que ha sido un gustazo saberte por aquí.
¡Un abrazo enorme!
 
Una teoría de los colores distinta de la de Goethe, aunque se trate de la percepción del color en relación al ciclo de vida humano.¿Tienen los colores una especie de personalidad? Ya Friedrich Schiller había establecido una correlación entre los colores y los temperamentos; según esta taxonomía, el violeta sería el color de la madurez y la experiencia, en tanto que el naranja sería el favorito de los niños. La mención al libro de Goethe la acabo de leer por primera vez en 'La llama inmortal de Stephen Crane', el libro que estoy leyendo. Buen poema. Luis
 
Pues en Física la onda energética del visible de menor energía, que tiene que ver con la frecuencia, es el rojo, cuyo valor es del orden de 450 THz, mientras que la frecuencia del violeta es de 750 THz es el más energético. Al contrario de los nombres que reciben según la teoría del color donde llaman cálido al rojo y frío al violeta.
 
Última edición:
Una teoría de los colores distinta de la de Goethe, aunque se trate de la percepción del color en relación al ciclo de vida humano.¿Tienen los colores una especie de personalidad? Ya Friedrich Schiller había establecido una correlación entre los colores y los temperamentos; según esta taxonomía, el violeta sería el color de la madurez y la experiencia, en tanto que el naranja sería el favorito de los niños. La mención al libro de Goethe la acabo de leer por primera vez en 'La llama inmortal de Stephen Crane', el libro que estoy leyendo. Buen poema. Luis
¡Luis! El análisis del color desde la perspectiva del impacto psicológico me parece tremendamente seductor. ¿Quién no ha experimentado ese vínculo sinestésico entre el estado de ánimo y los colores? Comparto un violeta como color protagonista de la madurez y un naranja para la niñez/juventud. Si vienes por Madrid pásate por la exposición «Color. El conocimiento de lo invisible» que tienen montada en la fundación telefónica. Hacen referencia a la controvertida teoría el color de Goethe. Seguro que te gusta.
Me alegro de tu paso por estas letras, compañero. ¡Buena semana!
 
Pues en Física la onda energética del visible de menor energía, que tiene que ver con la frecuencia, es el rojo, cuyo valor es del orden de 450 THz, mientras que la frecuencia del violeta es de 750 THz es el más energético. Al contrario de los nombres que reciben según la teoría del color donde llaman cálido al rojo y frío al violeta.
¡Hola, Luciana! Efectivamente en la teoría física la energía es proporcional a la frecuencia, así lo demostró Plank. Como bien dices la longitud de onda es corta para el violeta y larga para el rojo. Pero en el poema hablo acerca de la emoción que cataliza la percepción sensorial del color, de la temperatura sentida al abrazarnos al rojo, al amarillo o al azul. La imagen física de las longitudes de onda no tienen nada que ver con la sensación del color. No parece que exista la característica "color rojo" en la onda de luz o el "tono agudo" en la onda de sonido. El color, el gusto, el olfato, el sonido están en nuestras mentes, y fuera, al parecer, existe un mundo, dicen, de ondas y partículas. La descripción científica del mundo carece de todas las cualidades sensoriales por lo que no pueden explicarlas. Un tema apasionante, sin duda.
Gracias por comentar. Un saludo.
 
Hermoso poema que he disfrutado leer. El cierre me parece estupendo, saludos cordiales poeta de los colores. A mi me gusta el azul auque paree frío, pero hay que buscar con que mezclarlos.-
Hola, Catia. Me alegro de que te haya gustado este ramillete de versos.
Igualmente soy muy fan del azul y sus derivados.
Un saludo.
 
Hola, Catia. Me alegro de que te haya gustado este ramillete de versos.
Igualmente soy muy fan del azul y sus derivados.
Un saludo.

No conozco ninguna teoría, pero del azul si lo mezclas con el rojo, no estoy muy segura pero obtienes el violeta, el violeta es el color de la transmutación, de los cambios internos, los que seguimos las creencia espirituales, también soy fan del azul.
 
Qué delicia de paseo por el soneto y por algunos comentarios tan ilustrativos, gracias Andreas.
Me gusta mucho el enfoque que haces sobre las diferentes etapas de la vida, como en tu otro poema "Árbol", es una temática para mi muy atrayente. La verdad es que es un auténtico goce leer tus poemas.
Un admirado abrazo.
Javier
 
Me ha gustado, porque es profundo dentro de un estilo simple y directo, y con agradables simbolismos.

Un gran saludo.
ROJO, AMARILLO, AZUL Y NEGRO

¡Rojo es el horizonte que florece!
El niño es puro cielo y, con las mismas,
es cielo en el cristal de las marismas
porque juega a que el mundo siempre empiece.

Amarillo es el joven que atardece.
Desaprende en las luces de sus prismas
las certezas del padre y los sofismas
y renuncia a sumar el uno al trece.

Azul maduro, ¡tornasol de miel!,
que en el aceite del recuerdo esquivo
nos empuja a las nieblas del laurel...

Y volvemos al polvo primitivo
mientras un grito alámbrico de piel
se funde en los colores de lo vivo.

Kalkbadan
Madrid, 5 de febrero de 2022
 
Qué delicia de paseo por el soneto y por algunos comentarios tan ilustrativos, gracias Andreas.
Me gusta mucho el enfoque que haces sobre las diferentes etapas de la vida, como en tu otro poema "Árbol", es una temática para mi muy atrayente. La verdad es que es un auténtico goce leer tus poemas.
Un admirado abrazo.
Javier
¡Javier! Muchas gracias por pasar y dejar tu valiosa huella. Sí, intuyo que tenemos un gusto poético muy similar.
¡Un abrazo, compañero, y buena semana!
 
ROJO, AMARILLO, AZUL Y NEGRO

¡Rojo es el horizonte que florece!
El niño es puro cielo y, con las mismas,
es cielo en el cristal de las marismas
porque juega a que el mundo siempre empiece.

Amarillo es el joven que atardece.
Desaprende en las luces de sus prismas
las certezas del padre y los sofismas
y renuncia a sumar el uno al trece.

Azul maduro, ¡tornasol de miel!,
que en el aceite del recuerdo esquivo
nos empuja a las nieblas del laurel...

Y volvemos al polvo primitivo
mientras un grito alámbrico de piel
se funde en los colores de lo vivo.

Kalkbadan
Madrid, 5 de febrero de 2022


Hola Andreas. Espero que estés bien.

Tu soneto me recuerda mucho a uno de Manuel Machado.

La verdad es que el significado de las imágenes de los tercetos se me escapa por completo.

En cuanto al segundo cuarteto, no entiendo lo de no sumarle el uno al trece.

En el primer cuarteto puedo hacerme una idea.

En fin. Que vaya bien.

Saludos
 
Hola Andreas. Espero que estés bien.

Tu soneto me recuerda mucho a uno de Manuel Machado.

La verdad es que el significado de las imágenes de los tercetos se me escapa por completo.

En cuanto al segundo cuarteto, no entiendo lo de no sumarle el uno al trece.

En el primer cuarteto puedo hacerme una idea.

En fin. Que vaya bien.

Saludos
¡Hola, Carlos! jaja, es cierto que los tercetos resultan algo oscuros. No me extraña que se te escapen.
El primer terceto enmarcaría esa edad en la que uno se siente como ese aguacate que se pide para hoy. Un reflejo mate de luz y no la fuente primigenia del chaval imparable que no se cuestionaba la vida porque era toda suya. Hablo de la edad madura en la que nos envuelve -al menos a mí- una anhedonia de aceite, no sé, compañero, una especie melancolía que me sabe al perfume del laurel.
Y el segundo terceto abarca la última etapa de este viaje sin escalas, con ese grito definitivo fundiéndose en la mezcla cromática de la existencia.
Lo de no sumar el uno al trece es un guiño a que el joven no suele condicionarse por supersticiones. Vive y punto.
Y el niño, pues qué te voy a contar, crea la realidad observada en un continuo y admirable asombro. Igual le da el cielo que su reflejo en las marismas. No jerarquiza la realidad. La disfruta.
Ya me dirás cuál es el poema de Manuel Machado. Qué gran poeta...
Igualmente, que vaya todo bien.
Un saludo.
 
¡Hola, Carlos! jaja, es cierto que los tercetos resultan algo oscuros. No me extraña que se te escapen.
El primer terceto enmarcaría esa edad en la que uno se siente como ese aguacate que se pide para hoy. Un reflejo mate de luz y no la fuente primigenia del chaval imparable que no se cuestionaba la vida porque era toda suya. Hablo de la edad madura en la que nos envuelve -al menos a mí- una anhedonia de aceite, no sé, compañero, una especie melancolía que me sabe al perfume del laurel.
Y el segundo terceto abarca la última etapa de este viaje sin escalas, con ese grito definitivo fundiéndose en la mezcla cromática de la existencia.
Lo de no sumar el uno al trece es un guiño a que el joven no suele condicionarse por supersticiones. Vive y punto.
Y el niño, pues qué te voy a contar, crea la realidad observada en un continuo y admirable asombro. Igual le da el cielo que su reflejo en las marismas. No jerarquiza la realidad. La disfruta.
Ya me dirás cuál es el poema de Manuel Machado. Qué gran poeta...
Igualmente, que vaya todo bien.
Un saludo.


El soneto de Manuel Machado se llama Alfa y Omega.

Saludos
 

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