Palabra de Gandhi

penabad57

Poeta veterano en el portal
“La violencia es el miedo a los ideales de los demás”
Mahatma Gandhi

Soy la línea firme de un sari,
el candil que ilumina a los espíritus callados,
la fe que la conciencia esparce entre los lirios.

Fui destino de ley, mansedumbre, al fin,
catálogo de espigas rotas en mi nombre.

¿Qué huella deja un ser que vive de rodillas en el tumulto árido?

El sur, la verdad del colibrí en mis hombros,
el alfanje del suburbio, esta piel aceitunada
que se hinca como una flor sin alma.

Alcémonos con las alas del sueño,
seamos los príncipes del silencio,
pero hostiles igual que un pétalo de piedra
que nadie podrá mover.

Es la unión el eje de la verdad,
nuestra sed reclama un orgullo de milenios,
lunas encendidas, pasión mística
que se encumbra como una rueca de oro,
gira su óbolo, imparable el aliento de la vida.

Venid, hermanos que clamáis,
cascabeles que no cesan de bullir,
venid con la sal del odio que ya es azúcar en los labios,
mudez de ojos grandes, inamovible cintura de un pueblo.

Este país aún es virgen, pero crecerán sus mármoles
con un lenguaje antiguo, no el impostado,
acacias e higueras manarán del luto,
no como la blanda raíz que amarillea en la piel albina,
nunca más como un látigo real sobre la certidumbre del destino.

Nada quiero que no pueda irse sin mí,
paz y un brote de nenúfar en el lago de la eternidad.

Que hablen los niños con su voz de futuro.
 
Última edición:
“La violencia es el miedo a los ideales de los demás”
Mahatma Gandhi

Soy la línea firme de un sari,
el candil que ilumina a los espíritus callados,
la fe que la conciencia esparce entre los lirios.

Fui destino de ley, mansedumbre, al fin,
catálogo de espigas rotas en mi nombre.

¿Qué huella deja un ser que vive de rodillas en el tumulto árido?

El sur, la verdad del color en mis hombros,
el alfanje del suburbio, esta piel aceitunada
que se hinca como una flor sin alma.

Alcémonos con las alas del sueño,
seamos los príncipes del silencio,
pero hostiles igual que un pétalo de piedra
que nadie podrá mover.

Es la unión el eje de la verdad,
nuestra sed reclama un orgullo de milenios,
lunas encendidas, pasión analfabeta
que se encumbra como una rueca de oro,
gira su óbolo, imparable el aliento de la vida.

Venid, hermanos que lloráis,
cascabeles que no cesan de morir,
venid con la sal del odio que ya es azúcar en los labios,
mudez de ojos grandes, inamovible cintura de un pueblo.

Este país aún es virgen, pero crecerán sus mármoles
con un lenguaje antiguo, no el impostado,
acacias e higueras florecerán oscuras,
no como la blanda raíz que amarillea en la piel albina,
nunca más como un látigo real sobre la conciencia del destino.

Nada quiero que no pueda irse sin mí,
paz y un brote de nenúfar en el lago de la eternidad.

Que hablen los niños con su voz de futuro.
Es tan verdad todo cuanto dices, aquello que realmente queremos es lo que es libre. El amor debe serlo, porque nada nos pertenece por completo. Gracias por este hermosísimo poema. Abrazos cordiales.
 
“La violencia es el miedo a los ideales de los demás”
Mahatma Gandhi

Soy la línea firme de un sari,
el candil que ilumina a los espíritus callados,
la fe que la conciencia esparce entre los lirios.

Fui destino de ley, mansedumbre, al fin,
catálogo de espigas rotas en mi nombre.

¿Qué huella deja un ser que vive de rodillas en el tumulto árido?

El sur, la verdad del colibrí en mis hombros,
el alfanje del suburbio, esta piel aceitunada
que se hinca como una flor sin alma.

Alcémonos con las alas del sueño,
seamos los príncipes del silencio,
pero hostiles igual que un pétalo de piedra
que nadie podrá mover.

Es la unión el eje de la verdad,
nuestra sed reclama un orgullo de milenios,
lunas encendidas, pasión mística
que se encumbra como una rueca de oro,
gira su óbolo, imparable el aliento de la vida.

Venid, hermanos que clamáis,
cascabeles que no cesan de bullir,
venid con la sal del odio que ya es azúcar en los labios,
mudez de ojos grandes, inamovible cintura de un pueblo.

Este país aún es virgen, pero crecerán sus mármoles
con un lenguaje antiguo, no el impostado,
acacias e higueras manarán del luto,
no como la blanda raíz que amarillea en la piel albina,
nunca más como un látigo real sobre la certidumbre del destino.

Nada quiero que no pueda irse sin mí,
paz y un brote de nenúfar en el lago de la eternidad.

Que hablen los niños con su voz de futuro.
si, querido amigo, deja que los niños hablen, porque ellos son el futuro. Parece que se nos ha olvidado un poco Ghandi, está bien que lo recuerdes. Un abrazo
 
es un poema hermoso, penabad.

demasiado hermoso para hablar de la naturaleza humana, ciertamente también: el sari se hunde en lo profundo del lodo del ganges. el pétalo de piedra se afila para usarlo como lanza.

así somos.

un abrazo y salud, bróder.
 

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