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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Cárceles

musador

esperando...
Lóbregos días que pasan sin viento,
música sorda de pasos sin sino,
puños cerrados golpeando cemento,
sueño que busca, y no encuentra, camino.

Una derrota que apaga los fuegos:
vanas promesas sumidas en humo,
brasas de versos perdidas en ciegos
pozos de hiel, atrofiado su zumo.

Hasta la celda ha llegado un vilano
con su apagado badajo de pan,
leves semillas del cierto verano
junto al mendrugo de sol que les dan.

La golondrina que anida en el techo
vuela si quiere hasta el mar del ayer,
nada sospecha del nido deshecho
en esos ojos que miran sin ver.

Sí, nuestra historia se escribe en el sueño,
pliegos de nubes que llueven mañanas,
cárceles presas del viento sin dueño
rompen las rejas de muchas ventanas.
 
Lóbregos días que pasan sin viento,
música sorda de pasos sin sino,
puños cerrados golpeando cemento,
sueño que busca, y no encuentra, camino.

Una derrota que apaga los fuegos:
vanas promesas sumidas en humo,
brasas de versos perdidas en ciegos
pozos de hiel, atrofiado su zumo.

Hasta la celda ha llegado un vilano
con su apagado badajo de pan,
leves semillas del cierto verano
junto al mendrugo de sol que les dan.

La golondrina que anida en el techo
vuela si quiere hasta el mar del ayer,
nada sospecha del nido deshecho
en esos ojos que miran sin ver.

Sí, nuestra historia se escribe en el sueño,
pliegos de nubes que llueven mañanas,
cárceles presas del viento sin dueño
rompen las rejas de muchas ventanas.


Se me escapa el sentido simbólico de estos serventesios, pero no su ritmo dactílico, que aprecio.

Abrazo
 
Se me escapa el sentido simbólico de estos serventesios, pero no su ritmo dactílico, que aprecio.

Abrazo
Sí, no estoy para nada contento con estos serventesios dactílicos. Estaba pensando en el encarcelamiento de Miguel Hernández, pero no logré darle espontaneidad. Los dactílicos tienen el ritmo que te lleva, pero no son fáciles para mí.

gracias y abrazo
Jorge
 
Pues , para no ser fácil para ti, te quedaron de maravilla estos endecasílabos “a minori”, sus acentos de intensidad o principales en 4ª, 7ª y 10ª, sílabas le otorgan un ritmo muy marcado.Un abrazo,Jorge
 
Pues , para no ser fácil para ti, te quedaron de maravilla estos endecasílabos “a minori”, sus acentos de intensidad o principales en 4ª, 7ª y 10ª, sílabas le otorgan un ritmo muy marcado.Un abrazo,Jorge
Y sí, mientras no se les estorbe con sintaxis disparatadas, los acentos cumplen su misión; el más difícil es el de la primera sílaba, que no en todos los versos he puesto. Pero el motivo, este de la cárcel sufrida por un hombre que ejerció tan intensamente su libertad, merecía algo más hondo, para mi gusto. Capaz que lo arreglo, todavía. He estado alguna vez en el calabozo, pero por poco tiempo, quizás esta inexperiencia influye.

gracias y abrazo
Jorge
 
Lóbregos días que pasan sin viento,
música sorda de pasos sin sino,
puños cerrados golpeando cemento,
sueño que busca, y no encuentra, camino.

Una derrota que apaga los fuegos:
vanas promesas sumidas en humo,
brasas de versos perdidas en ciegos
pozos de hiel, atrofiado su zumo.

Hasta la celda ha llegado un vilano
con su apagado badajo de pan,
leves semillas del cierto verano
junto al mendrugo de sol que les dan.

La golondrina que anida en el techo
vuela si quiere hasta el mar del ayer,
nada sospecha del nido deshecho
en esos ojos que miran sin ver.

Sí, nuestra historia se escribe en el sueño,
pliegos de nubes que llueven mañanas,
cárceles presas del viento sin dueño
rompen las rejas de muchas ventanas.




A mi sin embargo me han gustado mucho estos serventesios, de todas maneras seguro que intentarás mejorarlo, si lo crees conveniente.
Tienen ese ritmo de los dactílico, que como bien dices va solo.
Abrazo
Isabel​








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Última edición:
Lóbregos días que pasan sin viento,
música sorda de pasos sin sino,
puños cerrados golpeando cemento,
sueño que busca, y no encuentra, camino.

Una derrota que apaga los fuegos:
vanas promesas sumidas en humo,
brasas de versos perdidas en ciegos
pozos de hiel, atrofiado su zumo.

Hasta la celda ha llegado un vilano
con su apagado badajo de pan,
leves semillas del cierto verano
junto al mendrugo de sol que les dan.

La golondrina que anida en el techo
vuela si quiere hasta el mar del ayer,
nada sospecha del nido deshecho
en esos ojos que miran sin ver.

Sí, nuestra historia se escribe en el sueño,
pliegos de nubes que llueven mañanas,
cárceles presas del viento sin dueño
rompen las rejas de muchas ventanas.
Puede que la cárcel sea aún más descriptiva para quien no la merece. Un abrazo, Jorge.
 
El ritmo tan marcado le confiere un aire marcial al poema. Me gusta su sonoridad.

Abrazo.
Quise darle tono de marcha fúnebre. De hecho, lo escribí escuchando una y otra vez el segundo movimiento de la tercera sinfonía de Beethoven, una marcha fúnebre (a la memoria de un gran hombre...).
gracias y abrazo
Jorge
 
Creo, Jorge, que con los dactílicos estás fuera de tu elemento natural. Muchos con la primera como tónica le dan la potencia esa que creo que quieres darles: marciales y funestos a la vez. El del "vilano" con su "badajo" de pan me ha dejado anonadado, pero todo bien y de buena onda. No te creía tan modernista y avant garde con los simbolismos. :D:D:D:D

"Pliegos" por "pliegues", supongo*. Como ves, ando buscándole la quinta pata al gato, porque te confieso que no me llegan. Creo que esta métrica no está en tu ADN, varón.

Un abrazo

*7. m. desus. Plegadura o pliegue.

Lóbregos días que pasan sin viento,
música sorda de pasos sin sino,
puños cerrados golpeando cemento,
sueño que busca, y no encuentra, camino.

Una derrota que apaga los fuegos:
vanas promesas sumidas en humo,
brasas de versos perdidas en ciegos
pozos de hiel, atrofiado su zumo.

Hasta la celda ha llegado un vilano
con su apagado badajo de pan,
leves semillas del cierto verano
junto al mendrugo de sol que les dan.

La golondrina que anida en el techo
vuela si quiere hasta el mar del ayer,
nada sospecha del nido deshecho
en esos ojos que miran sin ver.

Sí, nuestra historia se escribe en el sueño,
pliegos de nubes que llueven mañanas,
cárceles presas del viento sin dueño
rompen las rejas de muchas ventanas.
 
Última edición por un moderador:
A mi sin embargo me han gustado mucho estos serventesios, de todas maneras seguro que intentarás mejorarlo, si lo crees conveniente.
Tienen ese ritmo de los dactílico, que como bien dices va solo.
Abrazo
Isabel​








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Me alegro de que te hayan gustado estos serventesios, querida Isabel.

gracias y abrazo
Jorge
 
Como elemento de ficción literaria, el paso de Miguel Hernández por la prisión de Alicante me sugiere que tuvo contacto muy cercano con brigadistas internacionales que le hablaron de autores que nunca había leído, de poetas pertenecientes a tradiciones para él completamente desconocidas. Así que me lo imagino forjando una gran amistad con presos que le abrieron una ventana a lo nuevo sin salir de la provincia que lo vio nacer y sin necesidad de viajar y en cierto modo quiero pensar que la reclusión tuvo aspectos positivos para su bienestar emocional y que esos nuevos compañeros lloraron su muerte por nosotros. Quiero pensar que esos jóvenes idealistas defensores de la legalidad democrática eran mejor compañía que esos otros jóvenes fascistas del Frente de Juventudes que hubiera encontrado al volver a su pueblo, o mejor compañía que todos esos clérigos que impusieron la ideología del Nacional Catolicismo. Miguel Hernández murió entre gente muy maja, en condiciones de maltrato y tortura, maltrato que se extendió a los maestros y maestras durante décadas en toda la geografía española y a los que debemos respeto y memoria.
Un saludo. Luis
 
Creo, Jorge, que con los dactílicos estás fuera de tu elemento natural. Muchos con la primera como tónica le dan la potencia esa que creo que quieres darles: marciales y funestos a la vez. El del "vilano" con su "badajo" de pan me ha dejado anonadado, pero todo bien y de buena onda. No te creía tan modernista y avant garde con los simbolismos. :D:D:D:D

"Pliegos" por "pliegues", supongo*. Como ves, ando buscándole la quinta pata al gato, porque te confieso que no me llegan. Creo que esta métrica no está en tu ADN, varón.

Un abrazo

*7. m. desus. Plegadura o pliegue.
Bueno, los vilanos son nuestros vulgares panaderos, busqué recordarlo. Sí, los dactílicos me costaron: posiblemente estaba en un mal día, también.

Quise escribir «pliegos», en relación con el «escribir» del verso anterior, pensando en núbes que parecen pliegos de papel; en esto del parecer las nubes son extraordinarias, te diré.

gracias y abrazo
Jorge
 
Interesantes estos serventesios, indicando la cárcel donde no se debe entrar, o de dónde se debe salir lo antes posible.
Vista desde fuera se ve grave la cosa.
: ) Saludos.
Con las patas p'adelante, en este caso. Mala cosa las cárceles, sí,

gracias y abrazo
Jorge
 
Como elemento de ficción literaria, el paso de Miguel Hernández por la prisión de Alicante me sugiere que tuvo contacto muy cercano con brigadistas internacionales que le hablaron de autores que nunca había leído, de poetas pertenecientes a tradiciones para él completamente desconocidas. Así que me lo imagino forjando una gran amistad con presos que le abrieron una ventana a lo nuevo sin salir de la provincia que lo vio nacer y sin necesidad de viajar y en cierto modo quiero pensar que la reclusión tuvo aspectos positivos para su bienestar emocional y que esos nuevos compañeros lloraron su muerte por nosotros. Quiero pensar que esos jóvenes idealistas defensores de la legalidad democrática eran mejor compañía que esos otros jóvenes fascistas del Frente de Juventudes que hubiera encontrado al volver a su pueblo, o mejor compañía que todos esos clérigos que impusieron la ideología del Nacional Catolicismo. Miguel Hernández murió entre gente muy maja, en condiciones de maltrato y tortura, maltrato que se extendió a los maestros y maestras durante décadas en toda la geografía española y a los que debemos respeto y memoria.
Un saludo. Luis
Tu comentario abre una ventana a un aspecto que no se me había ocurrido, querido Luis. Como bien dices, quizás sea ficción literaria, pero tiene gran fuerza poética la idea de que la cárcel era, en esas circunstancias, el lugar de encuentro natural para la mejor gente.

Cierto es que en esa época había pocos lugares donde vivir tranquilos, ni en España ni en el resto de Europa. De haber sido liberado, probablemente Hernández se habría incorporado a la guerrilla, que creo que persisitió hasta 1942. O podría haberse exiliado, como tantos...

gracias y abrazo
Jorge
 
Dado que leí tempranamente 'En busca del tiempo perdido', me interesó la obra del escritor alcoyano Juan Gil-Albert antes de ir a la universidad. Gil-Albert se consideraba un prosista cercano a la estética de Proust. Gil-Albert cuenta cosas: 'Memorabilia', 'Concierto en mi menor', 'Los días están contados' o 'Crónica General'. En su casa de Grabador Esteve 4 estaba la redacción de la revista 'Hora de España' y cuando la capital de la República se trasladó a Valencia por su casa pasaron todos los escritores, poetas y pensadores antifascistas de la Generación del 27 y del 36. Miguel Hernández no estaba en esa nómina porque era un hombre joven y estaba en el frente. En Alicante se considera que Juan es un escritor 'alicantino' porque nació en Alcoy, pero no hay más que leer 'Crónica General' para darse cuenta de que su sociedad al estilo Guermantes era la de la alta sociedad de la capital del Turia y para nada Alicante. Miguel si es un escritor 'alicantino', toda vez que Orihuela está en una zona castellanoparlante. No creo que encajara con el estilo de los intelectuales antifascistas que iban por Grabador Esteve 4. Te recomiendo la prosa de Juan Gil-Albert, especialmente si te gusta la prosa sin un patrón narratologico de laboratorio. Un saludo. Luis
 
Dado que leí tempranamente 'En busca del tiempo perdido', me interesó la obra del escritor alcoyano Juan Gil-Albert antes de ir a la universidad. Gil-Albert se consideraba un prosista cercano a la estética de Proust. Gil-Albert cuenta cosas: 'Memorabilia', 'Concierto en mi menor', 'Los días están contados' o 'Crónica General'. En su casa de Grabador Esteve 4 estaba la redacción de la revista 'Hora de España' y cuando la capital de la República se trasladó a Valencia por su casa pasaron todos los escritores, poetas y pensadores antifascistas de la Generación del 27 y del 36. Miguel Hernández no estaba en esa nómina porque era un hombre joven y estaba en el frente. En Alicante se considera que Juan es un escritor 'alicantino' porque nació en Alcoy, pero no hay más que leer 'Crónica General' para darse cuenta de que su sociedad al estilo Guermantes era la de la alta sociedad de la capital del Turia y para nada Alicante. Miguel si es un escritor 'alicantino', toda vez que Orihuela está en una zona castellanoparlante. No creo que encajara con el estilo de los intelectuales antifascistas que iban por Grabador Esteve 4. Te recomiendo la prosa de Juan Gil-Albert, especialmente si te gusta la prosa sin un patrón narratologico de laboratorio. Un saludo. Luis
Me llama la atención cuánta conciencia fronteriza tienes. Viajé de Alicante a Valencia en el automóvil de un amigo valenciano, en cuya casa me hospedé. El habla en valenciano con su mujer, aunque mientras estábamos nosotros hablaron en excelente español. Ni siquiera en Barcelona sentí el choque de idiomas: oí el catalán en la calle, claro, pero por lo demás... Tierra adentro ¿es tan bilingüe la gente?

Veré de buscar algo de Gil-Albert, la verdad es que no lo conozco.

abrazo
 
Lóbregos días que pasan sin viento,
música sorda de pasos sin sino,
puños cerrados golpeando cemento,
sueño que busca, y no encuentra, camino.

Una derrota que apaga los fuegos:
vanas promesas sumidas en humo,
brasas de versos perdidas en ciegos
pozos de hiel, atrofiado su zumo.

Hasta la celda ha llegado un vilano
con su apagado badajo de pan,
leves semillas del cierto verano
junto al mendrugo de sol que les dan.

La golondrina que anida en el techo
vuela si quiere hasta el mar del ayer,
nada sospecha del nido deshecho
en esos ojos que miran sin ver.

Sí, nuestra historia se escribe en el sueño,
pliegos de nubes que llueven mañanas,
cárceles presas del viento sin dueño
rompen las rejas de muchas ventanas.
Serventesios plenos de significado, profundos, llegan al alma como lluvia fina que cala dejando en ella lirismo y emoción, emoción que la lleva a reflexionar sobre si nuestra vida es esa cárcel de libertad, si reforzamos los barrotes de la misma o los vamos limando con nuestros sueños intentando hacerlos realidad, transmiten un mensaje y no sólo para alguien en particular, su mensaje es colectivo, a mí me transmite vibraciones, es como ese bulanico que me trae una semilla, semilla que puedo sembrar en mí campo sentimental, o que puedo soplar y dejar que vuele a terrenos más preparados.
Encantada de leerte querido Jorge, me encanta pasar y dejarte mi muy sencilla huella, mil besos para ti con todo mi cariño y admiración.....muááácksssss
 
Gracias, Isabel, por esa romántica metáfora que elaboras sobre el vuelo de los vilanos, además de regalarme su nombre en granadino. En verdad no quise escribir sobre esas cárceles espirituales de las que me hablas, sino sobre alguna muy concreta y de concreto, donde lo tuvieron a Miguel Hernández. Quizás debí ser más explícito en esta teferencia.

abrazo
Jorge
 

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