Manolo Martínez
Poeta fiel al portal
Afuera, entre jardines encendidos de colores y fragancias, los jóvenes y los poetas paseaban su ansiedad esperando desde muy temprano con sus corazones en las manos.
No podían estar ausentes del evento los pájaros llegados de todos los rincones conocidos, que con sus alegres trinos regalaban una suave música de fondo.
Adentro, en el amplio Salón de los Sueños, presidía la reunión Doña Adolescencia; en marco de Asamblea Extraordinaria y regidos por el Estatuto de la Felicidad, actuaba como Notario Don Inolvidable.
A través de las ventanas, Sol participaba con sus rayos de calor; Cielo donaba desinteresadamente su profundo azul, y Luna esperaba novedades para transmitirlas de inmediato a los soñadores de todos los rincones del planeta.
Alejados en un rincón, expectantes y callados, esperaban Don Dolor, Doña Angustia y Doña Lágrima.
Congregados ya, entre sus miembros destacados sesionaban: Alegría, Ternura, Pureza, Inocencia e Ilusión.
Tras breve y efusiva deliberación, todos los presentes en esa hermosa tarde, en forma unánime y contundente, decidieron crear:
“El Primer Amor”
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