Maria Beatriz Vicentelo C
Poeta recién llegado
Han tirado los dados
con un sonido hueco y sempiterno
entre gritos gastados
perdidos por rincones del invierno
Un anciano con tino
de perchas despolvó viejo sombrero,
alzó copa de vino
diciendo al camarero
- Son dos dados que aviento
ruedan desde que existo
ambos tienen corteza en sufrimiento
uno, el árbol de Judas, colgamiento
y el árbol otro, cruz de Jesucristo
Los dos dados, insisto
ruedan con desgastado igual madero
porque sin Judas, no existiera un Cristo
y sin el Cristo, el Judas traicionero
Beatriz Vicentelo
Derechos Rservados
con un sonido hueco y sempiterno
entre gritos gastados
perdidos por rincones del invierno
Un anciano con tino
de perchas despolvó viejo sombrero,
alzó copa de vino
diciendo al camarero
- Son dos dados que aviento
ruedan desde que existo
ambos tienen corteza en sufrimiento
uno, el árbol de Judas, colgamiento
y el árbol otro, cruz de Jesucristo
Los dos dados, insisto
ruedan con desgastado igual madero
porque sin Judas, no existiera un Cristo
y sin el Cristo, el Judas traicionero
Beatriz Vicentelo
Derechos Rservados
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