Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
ABUELO Y NIETO
ABUELO
Qué triste llegar a viejo,
incluso con la ilusión
de lo bien hecho,
y que te sienten en una silla,
y que te digan o te acallen
para que no te levantes
hoy, ni luego, ni nunca.
Qué triste haber sobrevivido
para ver, oír y callar
sin una mano en la espalda,
sin un oído cerca,
sin una voz que te aliente;
nada.
Parece que la senilidad
se instaló alrededor de una mesa,
y no es la mía.
La esperanza saltó una generación.
Suelen venir los desahucios a destiempo;
la lucha continua, resistiremos.
Qué triste llegar a viejo
y no llegar,
y qué alegría reinventarse en los silencios
aunque sea desde una silla
con miras al pasado
y una mesa que tus manos labraron,
veta a veta,
con la postura propia del inconformismo.
NIETO
Aunque me parezcas
de una una juventud insultante,
con mucho cariño,
te digo
que puedes contar conmigo.
Ser abuelo conlleva sus riesgos
y si nos han de llamar la atención,
como yo ya soy mayor,
vamos a ponernos de acuerdo:
Yo diré que la culpa es tuya,
tú dices que no,
y mientras se forma el pleito
nos largamos por los cerros.
A la vuelta
compartimos el castigo,
y mañana ya veremos.
ABUELO
Qué triste llegar a viejo,
incluso con la ilusión
de lo bien hecho,
y que te sienten en una silla,
y que te digan o te acallen
para que no te levantes
hoy, ni luego, ni nunca.
Qué triste haber sobrevivido
para ver, oír y callar
sin una mano en la espalda,
sin un oído cerca,
sin una voz que te aliente;
nada.
Parece que la senilidad
se instaló alrededor de una mesa,
y no es la mía.
La esperanza saltó una generación.
Suelen venir los desahucios a destiempo;
la lucha continua, resistiremos.
Qué triste llegar a viejo
y no llegar,
y qué alegría reinventarse en los silencios
aunque sea desde una silla
con miras al pasado
y una mesa que tus manos labraron,
veta a veta,
con la postura propia del inconformismo.
NIETO
Aunque me parezcas
de una una juventud insultante,
con mucho cariño,
te digo
que puedes contar conmigo.
Ser abuelo conlleva sus riesgos
y si nos han de llamar la atención,
como yo ya soy mayor,
vamos a ponernos de acuerdo:
Yo diré que la culpa es tuya,
tú dices que no,
y mientras se forma el pleito
nos largamos por los cerros.
A la vuelta
compartimos el castigo,
y mañana ya veremos.