Línea de beatica negritud

Pantematico

Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Acabo un cigarro y enciendo el siguiente con la colilla
es la tercer cajetilla del día y eso que hoy me levante tarde.

Acomodo mis cosas para escribir:
Mi libreta de campo de blanco papel piedra
Pininfarina roja a la derecha,
pues soy zurdo,
mi estilógrafo Mont Blanc Classic
recién cargado, a la izquierda.

Endurezco el rostro, pues esta blancura
tan fina y tersa
me cohíbe,
se secan mis ideas
mi mente esta mas vacía,
pero debo escribir.

El cigarro se consume en el cenicero y las volutas se elevan despacio
círculos, figuras, formas, añoranzas de humo al techo
¿escribiré sobre estas volutas?
Enciendo el siguiente cigarro
no sin antes aclarar mi garganta
con esa tos perspicaz de siempre.

La punta del estilógrafo tatúa el papel
en una fina línea, hermosa, de una
negritud beatica, pero
¿Qué sigue? ¿Cuál es el siguiente trazo?
Se consume el otro cigarro, dudo un poco;
pero no mucho, enciendo el otro.

Trato de adivinar que letra puede ser
parece una A, o una Z,
no se
si pongo otro trazo
podría darme una mejor idea
pero no me atrevo
es una línea hermosa
y ni siquiera se con que palabra empezar.

Cierro la libreta y la pluma,
hoy tampoco hubo nada.
36 hojas de esta libreta con una sola línea
negra y bella cada una,
y todavía ninguna palabra
quizá mañana tenga mas suerte
mejor enciendo el ordenador
y otro cigarro.
 
Acabo un cigarro y enciendo el siguiente con la colilla
es la tercer cajetilla del día y eso que hoy me levante tarde.

Acomodo mis cosas para escribir:
Mi libreta de campo de blanco papel piedra
Pininfarina roja a la derecha,
pues soy zurdo,
mi estilógrafo Mont Blanc Classic
recién cargado, a la izquierda.

Endurezco el rostro, pues esta blancura
tan fina y tersa
me cohíbe,
se secan mis ideas
mi mente esta mas vacía,
pero debo escribir.

El cigarro se consume en el cenicero y las volutas se elevan despacio
círculos, figuras, formas, añoranzas de humo al techo
¿escribiré sobre estas volutas?
Enciendo el siguiente cigarro
no sin antes aclarar mi garganta
con esa tos perspicaz de siempre.

La punta del estilógrafo tatúa el papel
en una fina línea, hermosa, de una
negritud beatica, pero
¿Qué sigue? ¿Cuál es el siguiente trazo?
Se consume el otro cigarro, dudo un poco;
pero no mucho, enciendo el otro.

Trato de adivinar que letra puede ser
parece una A, o una Z,
no se
si pongo otro trazo
podría darme una mejor idea
pero no me atrevo
es una línea hermosa
y ni siquiera se con que palabra empezar.

Cierro la libreta y la pluma,
hoy tampoco hubo nada.
36 hojas de esta libreta con una sola línea
negra y bella cada una,
y todavía ninguna palabra
quizá mañana tenga mas suerte
mejor enciendo el ordenador
y otro cigarro.
Escriba usted:

Quiero.
 
Es la magia o el poder de la poesía, Don Pantematico, la falta de inspiración a veces se convierte en inspiración, como bien demuestra su poema.
Un abrazo, compañero.
 
Acabo un cigarro y enciendo el siguiente con la colilla
es la tercer cajetilla del día y eso que hoy me levante tarde.

Acomodo mis cosas para escribir:
Mi libreta de campo de blanco papel piedra
Pininfarina roja a la derecha,
pues soy zurdo,
mi estilógrafo Mont Blanc Classic
recién cargado, a la izquierda.

Endurezco el rostro, pues esta blancura
tan fina y tersa
me cohíbe,
se secan mis ideas
mi mente esta mas vacía,
pero debo escribir.

El cigarro se consume en el cenicero y las volutas se elevan despacio
círculos, figuras, formas, añoranzas de humo al techo
¿escribiré sobre estas volutas?
Enciendo el siguiente cigarro
no sin antes aclarar mi garganta
con esa tos perspicaz de siempre.

La punta del estilógrafo tatúa el papel
en una fina línea, hermosa, de una
negritud beatica, pero
¿Qué sigue? ¿Cuál es el siguiente trazo?
Se consume el otro cigarro, dudo un poco;
pero no mucho, enciendo el otro.

Trato de adivinar que letra puede ser
parece una A, o una Z,
no se
si pongo otro trazo
podría darme una mejor idea
pero no me atrevo
es una línea hermosa
y ni siquiera se con que palabra empezar.

Cierro la libreta y la pluma,
hoy tampoco hubo nada.
36 hojas de esta libreta con una sola línea
negra y bella cada una,
y todavía ninguna palabra
quizá mañana tenga mas suerte
mejor enciendo el ordenador
y otro cigarro.

Le propongo una clonación de estilos literarios en La Barraca. Besis.

Como siempre, le dejo un tema.

 
Acabo un cigarro y enciendo el siguiente con la colilla
es la tercer cajetilla del día y eso que hoy me levante tarde.

Acomodo mis cosas para escribir:
Mi libreta de campo de blanco papel piedra
Pininfarina roja a la derecha,
pues soy zurdo,
mi estilógrafo Mont Blanc Classic
recién cargado, a la izquierda.

Endurezco el rostro, pues esta blancura
tan fina y tersa
me cohíbe,
se secan mis ideas
mi mente esta mas vacía,
pero debo escribir.

El cigarro se consume en el cenicero y las volutas se elevan despacio
círculos, figuras, formas, añoranzas de humo al techo
¿escribiré sobre estas volutas?
Enciendo el siguiente cigarro
no sin antes aclarar mi garganta
con esa tos perspicaz de siempre.

La punta del estilógrafo tatúa el papel
en una fina línea, hermosa, de una
negritud beatica, pero
¿Qué sigue? ¿Cuál es el siguiente trazo?
Se consume el otro cigarro, dudo un poco;
pero no mucho, enciendo el otro.

Trato de adivinar que letra puede ser
parece una A, o una Z,
no se
si pongo otro trazo
podría darme una mejor idea
pero no me atrevo
es una línea hermosa
y ni siquiera se con que palabra empezar.

Cierro la libreta y la pluma,
hoy tampoco hubo nada.
36 hojas de esta libreta con una sola línea
negra y bella cada una,
y todavía ninguna palabra
quizá mañana tenga mas suerte
mejor enciendo el ordenador
y otro cigarro.
Como dijo el Luis… así y todo con falta de inspiración a veces surgen muy buenos poemas. No obstante, a veces con técnica se pilotea un poco. Aunque la poesía sin dudas tiene que ser más que la técnica. Su texto me parece muy bueno, pero el final un poco flojito. Pues siempre sigue la misma línea y tal vez necesite un vuelco, o cargarlo un poco con “yo qué sé” sorpresa; tal vez. Pero no es nada que no se pueda arreglar y que la nevera o el refrigerador no arregle después de un rato.


Abrazo grande compañero.
 
Como dijo el Luis… así y todo con falta de inspiración a veces surgen muy buenos poemas. No obstante, a veces con técnica se pilotea un poco. Aunque la poesía sin dudas tiene que ser más que la técnica. Su texto me parece muy bueno, pero el final un poco flojito. Pues siempre sigue la misma línea y tal vez necesite un vuelco, o cargarlo un poco con “yo qué sé” sorpresa; tal vez. Pero no es nada que no se pueda arreglar y que la nevera o el refrigerador no arregle después de un rato.


Abrazo grande compañero.

Tiene tanta razón compañero, es tan monótono el poema como las líneas en la libreta ahí descritas. Vamos a darle una torcida a ver si mejora un poco:

Acabo un cigarro y enciendo el siguiente con la colilla
es la tercer cajetilla del día y eso que hoy me levante tarde.

Acomodo mis cosas para escribir:
Mi libreta de campo de blanco papel piedra
Pininfarina roja a la derecha,
pues soy zurdo,
mi estilógrafo Mont Blanc Classic
recién cargado, a la izquierda.

Endurezco el rostro, pues esta blancura
tan fina y tersa
me cohíbe,
se secan mis ideas
mi mente esta mas vacía,
pero debo escribir.

El cigarro se consume en el cenicero y las volutas se elevan despacio
círculos, figuras, formas, añoranzas de humo al techo
¿escribiré sobre estas volutas?
Enciendo el siguiente cigarro
no sin antes aclarar mi garganta
con esa tos perspicaz de siempre.

La punta del estilógrafo tatúa el papel
en una fina línea, hermosa, de una
negritud beatica, pero
¿Qué sigue? ¿Cuál es el siguiente trazo?
Se consume el otro cigarro, dudo un poco;
pero no mucho, enciendo el otro.

Trato de adivinar que letra puede ser
parece una A, o una Z,
no se
si pongo otro trazo
podría darme una mejor idea
pero no me atrevo
es una línea hermosa
y ni siquiera se con que palabra empezar.

Cierro la libreta y la pluma,
hoy tampoco hubo nada.
36 hojas de esta libreta con una sola línea
negra y bella sobre fondo blanco en cada una,
y todavía ninguna palabra
enciendo el ultimo cigarro de esta cajetilla.

Observó a través del humo del cigarro
la cubierta de granito negro de la encimera de la cocina
y en esa beatica negritud una hermosa línea blanca
espera pronto ser aspirada.


Abrazos.
 
Tiene tanta razón compañero, es tan monótono el poema como las líneas en la libreta ahí descritas. Vamos a darle una torcida a ver si mejora un poco:

Acabo un cigarro y enciendo el siguiente con la colilla
es la tercer cajetilla del día y eso que hoy me levante tarde.

Acomodo mis cosas para escribir:
Mi libreta de campo de blanco papel piedra
Pininfarina roja a la derecha,
pues soy zurdo,
mi estilógrafo Mont Blanc Classic
recién cargado, a la izquierda.

Endurezco el rostro, pues esta blancura
tan fina y tersa
me cohíbe,
se secan mis ideas
mi mente esta mas vacía,
pero debo escribir.

El cigarro se consume en el cenicero y las volutas se elevan despacio
círculos, figuras, formas, añoranzas de humo al techo
¿escribiré sobre estas volutas?
Enciendo el siguiente cigarro
no sin antes aclarar mi garganta
con esa tos perspicaz de siempre.

La punta del estilógrafo tatúa el papel
en una fina línea, hermosa, de una
negritud beatica, pero
¿Qué sigue? ¿Cuál es el siguiente trazo?
Se consume el otro cigarro, dudo un poco;
pero no mucho, enciendo el otro.

Trato de adivinar que letra puede ser
parece una A, o una Z,
no se
si pongo otro trazo
podría darme una mejor idea
pero no me atrevo
es una línea hermosa
y ni siquiera se con que palabra empezar.

Cierro la libreta y la pluma,
hoy tampoco hubo nada.
36 hojas de esta libreta con una sola línea
negra y bella sobre fondo blanco en cada una,
y todavía ninguna palabra
enciendo el ultimo cigarro de esta cajetilla.

Observó a través del humo del cigarro
la cubierta de granito negro de la encimera de la cocina
y en esa beatica negritud una hermosa línea blanca
espera pronto ser aspirada.


Abrazos.
Muy buena esa torcida don…más la de la última estrofa en el cierre. Y sí, así, claro que es mucho más ameno el poema.

Es que no siempre es necesaria la sorpresa para escribir poesía, pero un final fuerte y sorpresivo es algo que se debe agradecer como una especie de conejo blanco u drogado que sale de la galera por arte de magia.

Abrazos nuevamente.
 

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