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Hojas caídas

penabad57

Poeta veterano en el portal
El paisaje abruma porque es pasado, aire y cosas mías-adentro-,
un frenesí mudo que agarrota mis manos aferradas a un volante
sin historia. Pienso en el mercurio de tu voz, la mentira o el éxtasis
de una fiebre vocal en el delirio de la noche. Pienso en el jengibre,
en la hora en que la verde absenta acariciaba los labios, pienso
en la monotonía de unas clases que olvidé, pienso en el río
que atravesamos juntos hasta la canción del elegido- el trovador
muere siempre en las acequias-. Ahora estoy lejos del tiempo
y los cometas, marcha el auto sobre un espejismo de cristal
donde aún existes, es curioso que el paisaje que no conocimos
sea el espejo de la memoria, un dulce ardid para que tu voz
crezca desde el ayer. ¿Y si fuiste el tren y no el olvido, si fuiste
un sol negro de párpados azules, y si las ciudades, los versos,
el arte en las esquinas, el amor a la claridad, el perfil de la urbe,
los años parejos, la fiebre de los cines vacíos y las películas
incomprensibles, aún nos llaman, después del eterno ejército
de las coincidencias? Los veranos crecen en los púlpitos,
al atardecer, cuando las palomas se alejan. Me muerde
el vestido azul que roce con el dedo tímido de la esperanza,
a veces los pasos no son un eco, ni las palabras una razón,
solo cenizas que la luna escoge como máscara para iluminar
ese tiempo de alfiles encendidos, ese tiempo que se desnuda
y se entrega para no volver, hojas caídas en la ciudad de tus sueños.
 
Bueno, compañero Ramón... le diré que cada vez que lo leo... siempre me sorprende vuestra increíble argumentación... y qué decir de vuestras imágenes, siempre fluyendo con esa origina lidad desbordante que siempre gusta. Hermoso y profundo poema por dónde se le mire:
Cordialmente:
 
Bueno, compañero Ramón... le diré que cada vez que lo leo... siempre me sorprende vuestra increíble argumentación... y qué decir de vuestras imágenes, siempre fluyendo con esa origina lidad desbordante que siempre gusta. Hermoso y profundo poema por dónde se le mire:
Cordialmente:
Gracias, Iván, por la visita y el amable comentario que dejas. Un abrazo.
 
El paisaje abruma porque es pasado, aire y cosas mías-adentro-,
un frenesí mudo que agarrota mis manos aferradas a un volante
sin historia. Pienso en el mercurio de tu voz, la mentira o el éxtasis
de una fiebre vocal en el delirio de la noche. Pienso en el jengibre,
en la hora en que la verde absenta acariciaba los labios, pienso
en la monotonía de unas clases que olvidé, pienso en el río
que atravesamos juntos hasta la canción del elegido- el trovador
muere siempre en las acequias-. Ahora estoy lejos del tiempo
y los cometas, marcha el auto sobre un espejismo de cristal
donde aún existes, es curioso que el paisaje que no conocimos
sea el espejo de la memoria, un dulce ardid para que tu voz
crezca desde el ayer. ¿Y si fuiste el tren y no el olvido, si fuiste
un sol negro de párpados azules, y si las ciudades, los versos,
el arte en las esquinas, el amor a la claridad, el perfil de la urbe,
los años parejos, la fiebre de los cines vacíos y las películas
incomprensibles, aún nos llaman, después del eterno ejército
de las coincidencias? Los veranos crecen en los púlpitos,
al atardecer, cuando las palomas se alejan. Me muerde
el vestido azul que roce con el dedo tímido de la esperanza,
a veces los pasos no son un eco, ni las palabras una razón,
solo cenizas que la luna escoge como máscara para iluminar
ese tiempo de alfiles encendidos, ese tiempo que se desnuda
y se entrega para no volver, hojas caídas en la ciudad de tus sueños.


Veo a esta bella y emotiva página como una prosa poética, más que como poema.
Fluye de ese modo.
Siendo sincera, amigo, creo que sos el autor más prolífico que pude conocer hasta ahora, tus temáticas son diferentes, cada una tiene su encanto especial, y siento como que tu don es justamente expresar esa riqueza que sé que será inagotable.
Es un gusto leer esta y todas tus obras.
Un abrazo.
 
El paisaje abruma porque es pasado, aire y cosas mías-adentro-,
un frenesí mudo que agarrota mis manos aferradas a un volante
sin historia. Pienso en el mercurio de tu voz, la mentira o el éxtasis
de una fiebre vocal en el delirio de la noche. Pienso en el jengibre,
en la hora en que la verde absenta acariciaba los labios, pienso
en la monotonía de unas clases que olvidé, pienso en el río
que atravesamos juntos hasta la canción del elegido- el trovador
muere siempre en las acequias-. Ahora estoy lejos del tiempo
y los cometas, marcha el auto sobre un espejismo de cristal
donde aún existes, es curioso que el paisaje que no conocimos
sea el espejo de la memoria, un dulce ardid para que tu voz
crezca desde el ayer. ¿Y si fuiste el tren y no el olvido, si fuiste
un sol negro de párpados azules, y si las ciudades, los versos,
el arte en las esquinas, el amor a la claridad, el perfil de la urbe,
los años parejos, la fiebre de los cines vacíos y las películas
incomprensibles, aún nos llaman, después del eterno ejército
de las coincidencias? Los veranos crecen en los púlpitos,
al atardecer, cuando las palomas se alejan. Me muerde
el vestido azul que roce con el dedo tímido de la esperanza,
a veces los pasos no son un eco, ni las palabras una razón,
solo cenizas que la luna escoge como máscara para iluminar
ese tiempo de alfiles encendidos, ese tiempo que se desnuda
y se entrega para no volver, hojas caídas en la ciudad de tus sueños.
En esa ensoñacion expandir un verticalidad de sentimientos que se
adentran en el disfrute de ese pasado amoroso, en el ahora ahora se
aprecia un ingreso otoñal pero prendido en la delicada esencia
de sus raices. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
El paisaje abruma porque es pasado, aire y cosas mías-adentro-,
un frenesí mudo que agarrota mis manos aferradas a un volante
sin historia. Pienso en el mercurio de tu voz, la mentira o el éxtasis
de una fiebre vocal en el delirio de la noche. Pienso en el jengibre,
en la hora en que la verde absenta acariciaba los labios, pienso
en la monotonía de unas clases que olvidé, pienso en el río
que atravesamos juntos hasta la canción del elegido- el trovador
muere siempre en las acequias-. Ahora estoy lejos del tiempo
y los cometas, marcha el auto sobre un espejismo de cristal
donde aún existes, es curioso que el paisaje que no conocimos
sea el espejo de la memoria, un dulce ardid para que tu voz
crezca desde el ayer. ¿Y si fuiste el tren y no el olvido, si fuiste
un sol negro de párpados azules, y si las ciudades, los versos,
el arte en las esquinas, el amor a la claridad, el perfil de la urbe,
los años parejos, la fiebre de los cines vacíos y las películas
incomprensibles, aún nos llaman, después del eterno ejército
de las coincidencias? Los veranos crecen en los púlpitos,
al atardecer, cuando las palomas se alejan. Me muerde
el vestido azul que roce con el dedo tímido de la esperanza,
a veces los pasos no son un eco, ni las palabras una razón,
solo cenizas que la luna escoge como máscara para iluminar
ese tiempo de alfiles encendidos, ese tiempo que se desnuda
y se entrega para no volver, hojas caídas en la ciudad de tus sueños.
Coincido con quienes ya han comentado , así que solo diré que me encantó poder leer.
Saludos
 
Veo a esta bella y emotiva página como una prosa poética, más que como poema.
Fluye de ese modo.
Siendo sincera, amigo, creo que sos el autor más prolífico que pude conocer hasta ahora, tus temáticas son diferentes, cada una tiene su encanto especial, y siento como que tu don es justamente expresar esa riqueza que sé que será inagotable.
Es un gusto leer esta y todas tus obras.
Un abrazo.
Gracias por el amable comentario, Cecy. Es cierto que me gusta variar de temática. Un fuerte abrazo.
 

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