No me importa si vienes de la melancolía,
o corres por mis venas destilando pasión;
luciérnaga que enciendes mi bosque de ilusión,
luciérnaga que enciendes mi bosque de ilusión,
que como un niño haces verdad la fantasía.
A veces, solo a veces, tras tu larga sequía,
al alba me despierta tu febril emoción,
y soy pálida luna desnuda en mi balcón
que al lucero del alba mi amor le entregaría.
al alba me despierta tu febril emoción,
y soy pálida luna desnuda en mi balcón
que al lucero del alba mi amor le entregaría.
Son noches en que vuelcas sobre el papel mi beso,
noches que se amotinan contra la madrugada
y un soplo enajenante me penetra hasta el hueso.
noches que se amotinan contra la madrugada
y un soplo enajenante me penetra hasta el hueso.
Tú eres en mi voz, febril y arrebatada,
hechicera prosodia que lleva al embeleso
con delirantes versos de un alma enamorada.