Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Supliqué, hasta agotar el llanto
Hasta rozar las rodillas con el suelo
Hasta imitar a un cristo en su madero
Hasta perder la dignidad en vil consuelo
Supliqué, porque nací para quererte
Porque hallé la vocación en tus cuidados
Porque pinté en tu cabeza un grueso halo
Porque busqué nuestros ojos engarzados
Supliqué, para obtener tu recompensa
Para bailar al son de tus timbales
Para pintar con mi pincel los arrabales
Para adueñarme de todos tus murales
Supliqué, por no morir agonizante
Por no sufrir de tu adiós sepulturero
Por convertirlo en un balsámico hasta luego
Por no sentir en mi pecho este agujero
Hasta rozar las rodillas con el suelo
Hasta imitar a un cristo en su madero
Hasta perder la dignidad en vil consuelo
Supliqué, porque nací para quererte
Porque hallé la vocación en tus cuidados
Porque pinté en tu cabeza un grueso halo
Porque busqué nuestros ojos engarzados
Supliqué, para obtener tu recompensa
Para bailar al son de tus timbales
Para pintar con mi pincel los arrabales
Para adueñarme de todos tus murales
Supliqué, por no morir agonizante
Por no sufrir de tu adiós sepulturero
Por convertirlo en un balsámico hasta luego
Por no sentir en mi pecho este agujero
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