Luis Libra
Atención: poeta en obras
`
Un vídeo de esos que no se olvidan
fácilmente.
Podría ser youtube, o cualquier otro sitio
de moda en la red.
Varios turistas yankis navegando por un río verde
plagado de cocodrilos.
Podría ser Costa Rica, o cualquier otro edén
para livingstones vacacionales.
Aventura, cervezas, naturaleza a tope.
Grababan a un par de grandes reptiles frente a la orilla
de un claro en la selva.
Entre los árboles una familia de cerdos salvajes
observaban al barco turístico.
El turista más gracioso comenzó
a arrojarles trozos de pan
cada vez más cerca del agua,
hasta echarlos en el mismo agua verde.
Un cerdo salvaje se zambulló
a por un mendrugo de pan.
Entonces un cocodrilo mordió al cerdo.
Los chapoteos y chillidos desesperados
del animal al ser devorado
se mezclaban con las carcajadas
-cual sketch sobre el mismísimo infierno-
de los turistas que grababan la escena.
Tardó casi un minuto en desaparecer
definitivamente bajo el agua verde (ahora también roja)
Las risas no terminaron
hasta el fin del vídeo.
Gran vídeo, sí,
sobre la naturaleza
(también de la humana)
Yo quise imaginarme otro vídeo futuro.
Uno en el que el turista yanki ya viejo
(aunque no necesariamente)
reciba a la muerte disfrazada de cocodrilo.
Que le muerda donde más duele.
Y escuchar la mezcla de su terror y maldiciones,
el chapoteo de las aguas turbias del fin
de la existencia
junto a las carcajadas del alma
de algún cerdo salvaje.
Pero sé que es algo imposible,
pues las almas limpias
no encuentran ninguna puta gracia
en el miedo y dolor ajenos.
Así de respetuosas son las almas de los cerdos
no humanos.
_____
Un vídeo de esos que no se olvidan
fácilmente.
Podría ser youtube, o cualquier otro sitio
de moda en la red.
Varios turistas yankis navegando por un río verde
plagado de cocodrilos.
Podría ser Costa Rica, o cualquier otro edén
para livingstones vacacionales.
Aventura, cervezas, naturaleza a tope.
Grababan a un par de grandes reptiles frente a la orilla
de un claro en la selva.
Entre los árboles una familia de cerdos salvajes
observaban al barco turístico.
El turista más gracioso comenzó
a arrojarles trozos de pan
cada vez más cerca del agua,
hasta echarlos en el mismo agua verde.
Un cerdo salvaje se zambulló
a por un mendrugo de pan.
Entonces un cocodrilo mordió al cerdo.
Los chapoteos y chillidos desesperados
del animal al ser devorado
se mezclaban con las carcajadas
-cual sketch sobre el mismísimo infierno-
de los turistas que grababan la escena.
Tardó casi un minuto en desaparecer
definitivamente bajo el agua verde (ahora también roja)
Las risas no terminaron
hasta el fin del vídeo.
Gran vídeo, sí,
sobre la naturaleza
(también de la humana)
Yo quise imaginarme otro vídeo futuro.
Uno en el que el turista yanki ya viejo
(aunque no necesariamente)
reciba a la muerte disfrazada de cocodrilo.
Que le muerda donde más duele.
Y escuchar la mezcla de su terror y maldiciones,
el chapoteo de las aguas turbias del fin
de la existencia
junto a las carcajadas del alma
de algún cerdo salvaje.
Pero sé que es algo imposible,
pues las almas limpias
no encuentran ninguna puta gracia
en el miedo y dolor ajenos.
Así de respetuosas son las almas de los cerdos
no humanos.
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