Amor de verdad

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal
El amor siempre me pegó fuerte,
pero más de una vez me dejó desnuda llorando.
Siempre pensé que yo amaba más,
que yo era la que más daba,
o tal vez siempre esperé demasiado.
Algo como un milagro deslumbrador,
que aturdiera mis sentidos,
y siempre fuera un refugio,
un espacio seguro, tibio, nuestro,
pero “nuestro” siempre hizo crack.

Vasili, el gato negro,
fue contagiado de cáncer por Qualia.
Yo no quise cuidarle su enfermedad,
sufrí mucho cuando el otro gatito murió.
Mi hija se lo llevó a Alemania.

Cuando llegué a su casa,
Vasili me maullaba profusamente,
con maullidos fuertes,
expresivos como nunca.
Me había reconocido.
Me dio un largo concierto,
parecía que hablaba, que regañaba,
parecía una larga canción.
Luego se me restregó en las piernas,
de ida y vuelta, de vuelta e ida.
Se subió a mi regazo,
se apretó contra mí
y no quiso separarse,
maullando quedo, tierno.
Expresión de amor tan exaltada
no he recibido jamás.
Tal alegría,
nunca se la había provocado yo a nadie.

¿El amor en los gatos?
Yo sabía que los ama la gente,
pero no tenía ninguna noticia
de que los gatos amaran a sus amos.

Después de todo,
sí soy muy amada,
aunque sea,
por el gato Vasili.
 
Última edición:
El amor siempre me pegó fuerte,
pero más de una vez me dejó desnuda llorando.
Siempre pensé que yo amaba más,
que yo era la que más daba,
o tal vez siempre esperé demasiado.
Algo como un milagro deslumbrador,
que aturdiera mis sentidos,
y siempre fuera un refugio,
un espacio seguro, tibio, nuestro,
pero “nuestro” siempre hizo crack.

Vasili, el gato negro,
fue contagiado de cáncer por Qualia.
Yo no quise cuidarle su enfermedad,
sufrí mucho cuando el otro gatito murió.
Mi hija se lo llevó a Alemania.

Cuando llegué a su casa,
Vasili me maullaba profusamente,
con maullidos fuertes,
expresivos como nunca.
Me había reconocido.
Me dio un largo concierto,
parecía que hablaba, que regañaba,
parecía una larga canción.
Luego se me restregó en las piernas,
de ida y vuelta, de vuelta e ida.
Se subió a mi regazo,
se apretó contra mí
y no quiso separarse,
maullando quedo, tierno.
Expresión de amor tan exaltada
no he recibido jamás.
Tal alegría,
nunca se la había provocado yo a nadie.

¿El amor en los gatos?
Yo sabía que los ama la gente,
pero no tenía ninguna noticia
de que los gatos amaran a sus amos.

Después de todo,
sí soy muy amada,
aunque sea,
por el gato Vasili.
Siempre he creído que quien escribe no ha podido ventilar todo su torrente de amor.
Un beso, Luciana.
 
Los gatos son más independientes y "pelotas" que los perros, pero el amor por sus dueños a menudo nos sorprende. Hermoso realismo, Luciana. Un abrazo.
 
El amor siempre me pegó fuerte,
pero más de una vez me dejó desnuda llorando.
Siempre pensé que yo amaba más,
que yo era la que más daba,
o tal vez siempre esperé demasiado.
Algo como un milagro deslumbrador,
que aturdiera mis sentidos,
y siempre fuera un refugio,
un espacio seguro, tibio, nuestro,
pero “nuestro” siempre hizo crack.

Vasili, el gato negro,
fue contagiado de cáncer por Qualia.
Yo no quise cuidarle su enfermedad,
sufrí mucho cuando el otro gatito murió.
Mi hija se lo llevó a Alemania.

Cuando llegué a su casa,
Vasili me maullaba profusamente,
con maullidos fuertes,
expresivos como nunca.
Me había reconocido.
Me dio un largo concierto,
parecía que hablaba, que regañaba,
parecía una larga canción.
Luego se me restregó en las piernas,
de ida y vuelta, de vuelta e ida.
Se subió a mi regazo,
se apretó contra mí
y no quiso separarse,
maullando quedo, tierno.
Expresión de amor tan exaltada
no he recibido jamás.
Tal alegría,
nunca se la había provocado yo a nadie.

¿El amor en los gatos?
Yo sabía que los ama la gente,
pero no tenía ninguna noticia
de que los gatos amaran a sus amos.

Después de todo,
sí soy muy amada,
aunque sea,
por el gato Vasili.
Ayyyy Luciana qué historia tan dulce y tierna nos relatan tus versos, emociona el leerlos, llegan directamente al corazón dejando en él su mensaje de amor, ayyy nuestras mascotas tienen memoria de amor, si se les trata bien son los más agradecidos del Universo, ellos nos ofrecen una entrega y lealtad que sobrepasa todos los límites, son entrañables, maravillosos, ayyyyyy cómo se quieren, son un miembro más de la familia y si enferman o se entristecen nos desvivimos por saber lo que les ocurre............muááááackssssssssss
 
El amor siempre me pegó fuerte,
pero más de una vez me dejó desnuda llorando.
Siempre pensé que yo amaba más,
que yo era la que más daba,
o tal vez siempre esperé demasiado.
Algo como un milagro deslumbrador,
que aturdiera mis sentidos,
y siempre fuera un refugio,
un espacio seguro, tibio, nuestro,
pero “nuestro” siempre hizo crack.

Vasili, el gato negro,
fue contagiado de cáncer por Qualia.
Yo no quise cuidarle su enfermedad,
sufrí mucho cuando el otro gatito murió.
Mi hija se lo llevó a Alemania.

Cuando llegué a su casa,
Vasili me maullaba profusamente,
con maullidos fuertes,
expresivos como nunca.
Me había reconocido.
Me dio un largo concierto,
parecía que hablaba, que regañaba,
parecía una larga canción.
Luego se me restregó en las piernas,
de ida y vuelta, de vuelta e ida.
Se subió a mi regazo,
se apretó contra mí
y no quiso separarse,
maullando quedo, tierno.
Expresión de amor tan exaltada
no he recibido jamás.
Tal alegría,
nunca se la había provocado yo a nadie.

¿El amor en los gatos?
Yo sabía que los ama la gente,
pero no tenía ninguna noticia
de que los gatos amaran a sus amos.

Después de todo,
sí soy muy amada,
aunque sea,
por el gato Vasili.

Ay mis gatitos lucy, en especial los negros. Eran tan buenos... Las mascotas siempre nos dan ese punto de empatia tan necesario para poder tener otra visión de las cosas, y nos ayudan con sus sentimientos. Besis.
 
Ayyyy Luciana qué historia tan dulce y tierna nos relatan tus versos, emociona el leerlos, llegan directamente al corazón dejando en él su mensaje de amor, ayyy nuestras mascotas tienen memoria de amor, si se les trata bien son los más agradecidos del Universo, ellos nos ofrecen una entrega y lealtad que sobrepasa todos los límites, son entrañables, maravillosos, ayyyyyy cómo se quieren, son un miembro más de la familia y si enferman o se entristecen nos desvivimos por saber lo que les ocurre............muááááackssssssssss
Querida Isabel, gracias por tu siempre generoso comentario. Un abrazo. Muaks.
 
El amor siempre me pegó fuerte,
pero más de una vez me dejó desnuda llorando.
Siempre pensé que yo amaba más,
que yo era la que más daba,
o tal vez siempre esperé demasiado.
Algo como un milagro deslumbrador,
que aturdiera mis sentidos,
y siempre fuera un refugio,
un espacio seguro, tibio, nuestro,
pero “nuestro” siempre hizo crack.

Vasili, el gato negro,
fue contagiado de cáncer por Qualia.
Yo no quise cuidarle su enfermedad,
sufrí mucho cuando el otro gatito murió.
Mi hija se lo llevó a Alemania.

Cuando llegué a su casa,
Vasili me maullaba profusamente,
con maullidos fuertes,
expresivos como nunca.
Me había reconocido.
Me dio un largo concierto,
parecía que hablaba, que regañaba,
parecía una larga canción.
Luego se me restregó en las piernas,
de ida y vuelta, de vuelta e ida.
Se subió a mi regazo,
se apretó contra mí
y no quiso separarse,
maullando quedo, tierno.
Expresión de amor tan exaltada
no he recibido jamás.
Tal alegría,
nunca se la había provocado yo a nadie.

¿El amor en los gatos?
Yo sabía que los ama la gente,
pero no tenía ninguna noticia
de que los gatos amaran a sus amos.

Después de todo,
sí soy muy amada,
aunque sea,
por el gato Vasili.


Imagínate la curdera que tenía que ayer cuando lo leí pensé que ese “gato” Vasili pensé que era otro donjuán tenorio. :D

Buena lectura gatuna…

Un abrazo Luciana
 

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