Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
-¡Silencio, se rueda!
Ruido en la sala...
Y es una poetisa la que sube a un escenario.
Los murmullos no se apagan,
ni las toses, ni las idas o venidas
del gallinero.
-¡Corten!
-¡Silencio!
¡Retomamos!
Que hable la poeta.
¡Acción!
"Parte de la música es la sordina,
los contratiempos y las esperas,
la nada que te invita a oír la nada;
un sexto sentido que nos llega
y permanece en el silencio
que nos ronda.
El silencio reside en la palabra no dicha,
en el paisaje de unos ojos
que inventan pentagramas,
en la visión, en los abrojos
de un seguir cantando
para adentro.
Hay silencios que matan,
hay muertes que vinieron gritando,
hay espacios y antesalas...
Y en el fondo de lo impuesto
existe, es un supuesto,
un hogar para el que llega.
Hoy vengo al monólogo de las tablas,
a esta sesión de cámaras y luces
que representan un silencio compartido.
Y ya me voy;
sin hacer ruido."
-¡Corten!
¡Toma válida!
Después de la representación
vuelve a romperse el silencio.
Lo grabado tiene espera.
Quizás quepa como fondo de un salón
mientras el protagonista del film llega.
La poesía no dio para más
en este escenario.
-¡Quince minutos de descanso!
Ruido en la sala...
Y es una poetisa la que sube a un escenario.
Los murmullos no se apagan,
ni las toses, ni las idas o venidas
del gallinero.
-¡Corten!
-¡Silencio!
¡Retomamos!
Que hable la poeta.
¡Acción!
"Parte de la música es la sordina,
los contratiempos y las esperas,
la nada que te invita a oír la nada;
un sexto sentido que nos llega
y permanece en el silencio
que nos ronda.
El silencio reside en la palabra no dicha,
en el paisaje de unos ojos
que inventan pentagramas,
en la visión, en los abrojos
de un seguir cantando
para adentro.
Hay silencios que matan,
hay muertes que vinieron gritando,
hay espacios y antesalas...
Y en el fondo de lo impuesto
existe, es un supuesto,
un hogar para el que llega.
Hoy vengo al monólogo de las tablas,
a esta sesión de cámaras y luces
que representan un silencio compartido.
Y ya me voy;
sin hacer ruido."
-¡Corten!
¡Toma válida!
Después de la representación
vuelve a romperse el silencio.
Lo grabado tiene espera.
Quizás quepa como fondo de un salón
mientras el protagonista del film llega.
La poesía no dio para más
en este escenario.
-¡Quince minutos de descanso!