danie
solo un pensamiento...
Esta extraña paraplejia de vivir y no vivir
que por estúpido no logras disfrutar.
Si hasta los ajolotes desmembrados sonríen,
tú aún lamentas la resaca y el mareo.
que por estúpido no logras disfrutar.
Si hasta los ajolotes desmembrados sonríen,
tú aún lamentas la resaca y el mareo.
En el cabaret de turno
que es esta querida madre Tierra
se pide por requisito tener los sentidos intactos,
a flor de piel, y entrar en un estado de éxtasis orbital.
¿Quién puede vivir si primero no conoce
el burdo placer de una mosca revoloteando en la mierda,
la muerte en pleno coito del zángano
u la comezón hasta que sangren las ronchas
que nos pudo dejar alguna anémona?
Es que uno no tiene solo para ver los ojos
o la lengua retorcida que nos dejó ese ángel mudo
que algún dios miserable lo designó “ángel de la guarda”
para lamer sin asco nuestra supuración y heridas.
No lo niego, todos por designio natural
llevamos una cosa rara adentro,
una especie de mutante
“mitad bestia, mitad extraterrestre,
mitad asesino serial"
que siempre nos dice:
toca aquí y allá, quémate despacio,
lame esto y también lo otro,
eso que se encuentra ahí abajo;
en la suela del zapato,
dentro de la cajetilla de cigarrillos,
en los bolsillos de la campera
//esa bolsita de sustancias tanto legales como ilegales//
o en la tanga sin lavar de semanas.
Fúmate esto y lo otro, bebe y también vomita
mientras te desarmas
pedazo a pedazo y, ahí,
en el oscuro pasillo de la medianoche
de un olvidado baldío;
por un rato
sonríe
personifica la vida y la muerte
y nunca te olvides que tienes de consuelo,
la certeza
de que todos esos estúpidos poetas
..............................................................................también mueren.