El color de la honestidad IV (A un ser honesto)

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa



Te reconozco allí, donde la vida
nos presta sus milagros cotidianos
y te hace recobrar la fe perdida
creyendo un poco más en los humanos.

Igual que un día azul me das salida
-cielo y tierra se muestran más cercanos-
y me anclas en un punto sin huída,
segura estoy del alba de tus manos.

El sol, que ya era sol, se ve distinto,
las aves cantan nuncios de inocencia
y escucho confiando en que su instinto

irá al mejor lugar (firme creencia).
¡Si existe un Dios sería del corinto
del corazón honesto de tu esencia!


 
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Te reconozco allí, donde la vida
nos presta sus milagros cotidianos
y te hace recobrar la fe perdida
creyendo un poco más en los humanos.

Igual que un día azul me das salida
-cielo y tierra se muestran más cercanos-
y me anclas en un punto sin huída,
segura estoy del alba de tus manos.

El sol, que ya era sol, se ve distinto,
las aves cantan nuncios de inocencia
y escucho confiando en que su instinto

irá al mejor lugar (firme creencia).
¡Si existe un Dios sería del corinto
del corazón honesto de tu esencia!


La honestidad provoca confianza, lo expresas de manera muy hermosa. Un gusto leerte. Luciana.
 


Te reconozco allí, donde la vida
nos presta sus milagros cotidianos
y te hace recobrar la fe perdida
creyendo un poco más en los humanos.

Igual que un día azul me das salida
-cielo y tierra se muestran más cercanos-
y me anclas en un punto sin huída,
segura estoy del alba de tus manos.

El sol, que ya era sol, se ve distinto,
las aves cantan nuncios de inocencia
y escucho confiando en que su instinto

irá al mejor lugar (firme creencia).
¡Si existe un Dios sería del corinto
del corazón honesto de tu esencia!



Qué gran bendición es un corazón honesto. De esas joyas que son raras y que cuando las encontramos, nos iluminan.
Fue un gusto leerte, saludos.
 


Te reconozco allí, donde la vida
nos presta sus milagros cotidianos
y te hace recobrar la fe perdida
creyendo un poco más en los humanos.

Igual que un día azul me das salida
-cielo y tierra se muestran más cercanos-
y me anclas en un punto sin huída,
segura estoy del alba de tus manos.

El sol, que ya era sol, se ve distinto,
las aves cantan nuncios de inocencia
y escucho confiando en que su instinto

irá al mejor lugar (firme creencia).
¡Si existe un Dios sería del corinto
del corazón honesto de tu esencia!



Mi querida Eva, que hermosos versos dedicas a un ser honesto, tan difícil de localizar hoy en día, me encantó el primer cuarteto, sin desmerecer el resto. ¡Qué gran comienzo Eva, tú y tu delicada pluma que dice tanto, de esa forma tan bella que es tan tuya. Gracia por tu tiempo y por tu arte.

Te reconozco allí, donde la vida
nos presta sus milagros cotidianos
y te hace recobrar la fe perdida
creyendo un poco más en los humanos.

Un abrazo grande con admiración y cariño.
Isabel
 
Qué gran bendición es un corazón honesto. De esas joyas que son raras y que cuando las encontramos, nos iluminan.
Fue un gusto leerte, saludos.
Así es, se nos abre el mundo y todo lo vemos diferente. Bueno, y no solo eso, es que la realidad se convierte en otra. Qué bueno sería la suma de seres honestos!
Gracias por acompañarme con tu lectura.
Saludos
Eva
 
Mi querida Eva, que hermosos versos dedicas a un ser honesto, tan difícil de localizar hoy en día, me encantó el primer cuarteto, sin desmerecer el resto. ¡Qué gran comienzo Eva, tú y tu delicada pluma que dice tanto, de esa forma tan bella que es tan tuya. Gracia por tu tiempo y por tu arte.

Te reconozco allí, donde la vida
nos presta sus milagros cotidianos
y te hace recobrar la fe perdida
creyendo un poco más en los humanos.

Un abrazo grande con admiración y cariño.
Isabel
Me alegra que te guste, Isabel. Pensaba yo en lo bueno y fácil que resulta cuando te encuentras con personas así, parece que ya lo demás sobra porque te inunda la certeza de que todo saldrá bien.
Gracias por tus palabras y por resaltar ese primer cuarteto que es el alma del poema.
Un abrazo fuerte,
Eva
 


Te reconozco allí, donde la vida
nos presta sus milagros cotidianos
y te hace recobrar la fe perdida
creyendo un poco más en los humanos.

Igual que un día azul me das salida
-cielo y tierra se muestran más cercanos-
y me anclas en un punto sin huída,
segura estoy del alba de tus manos.

El sol, que ya era sol, se ve distinto,
las aves cantan nuncios de inocencia
y escucho confiando en que su instinto

irá al mejor lugar (firme creencia).
¡Si existe un Dios sería del corinto
del corazón honesto de tu esencia!


Hermoso.
Un beso, Eva.
 

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