• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

El recuerdo

penabad57

Poeta veterano en el portal
Tú, la que caza inviernos en otoño.

Tú, la que va desnuda por fuera
y vestida por dentro
como una piel que abriga.

La noche ha llorado antes de abrir sus ojos a la luna,
la luz es verde en el reflejo del cristal,
las palabras dormitan en el silencio de las horas sin sol,
tránsfugas de mí.

Cimbreándote al azar
las calles son para ti una nube azulada,
un dragón sin fuego.

Bajo las pérgolas ya no hay sombra
ni rostros tras las ventanas,
ni venden los tenderos su alma
por diez monedas de níquel.

Tus labios húmedos
en mis labios
son el agua de la luz.

Sé que solo necesito olvidar el recuerdo
para que no sea el recuerdo el que se olvide de mí.
 
Última edición:
Tú, la que caza inviernos en otoño.

Tú, la que va desnuda por fuera
y vestida por dentro
como una piel que abriga.

La noche ha llorado antes de abrir sus ojos a la luna,
la luz es verde en el reflejo del cristal,
las palabras dormitan en el silencio de las horas sin sol,
tránsfugas de mí.

Cimbreándote al azar
las calles son para ti una nube azulada,
un dragón sin fuego.

Bajo las pérgolas ya no hay sombra
ni rostros tras las ventanas,
ni venden los tenderos su alma
por diez monedas de níquel.

Tus labios húmedos
en mis labios
son el agua de la luz.

Sé que solo necesito olvidar el recuerdo
para que no sea el recuerdo el que se olvide de mí.

Amigo, yo suelo dar apreciaciones, pero hoy solo te voy a dejar mi admiración, porque esta joya de poema toca el alma.
Nunca dejes de escribir.
Un abrazo.
 
Tú, la que caza inviernos en otoño.

Tú, la que va desnuda por fuera
y vestida por dentro
como una piel que abriga.

La noche ha llorado antes de abrir sus ojos a la luna,
la luz es verde en el reflejo del cristal,
las palabras dormitan en el silencio de las horas sin sol,
tránsfugas de mí.

Cimbreándote al azar
las calles son para ti una nube azulada,
un dragón sin fuego.

Bajo las pérgolas ya no hay sombra
ni rostros tras las ventanas,
ni venden los tenderos su alma
por diez monedas de níquel.

Tus labios húmedos
en mis labios
son el agua de la luz.

Sé que solo necesito olvidar el recuerdo
para que no sea el recuerdo el que se olvide de mí.
Lo leí por allá y me dejó una honda impresión, mezcla de vuelo y desánimo. Me hace pensar que nada puede herir a la memoria sino el olvido, entonces se aniquilan, y nada es ya importante.
Por eso lo que atesoramos como importante, hay que preservarlo hasta que también nosotros no seamos sino un recuerdo que se va gastando.
Abrazo fuerte, estimado Ramón. Gracias por compartir.
 
Lo leí por allá y me dejó una honda impresión, mezcla de vuelo y desánimo. Me hace pensar que nada puede herir a la memoria sino el olvido, entonces se aniquilan, y nada es ya importante.
Por eso lo que atesoramos como importante, hay que preservarlo hasta que también nosotros no seamos sino un recuerdo que se va gastando.
Abrazo fuerte, estimado Ramón. Gracias por compartir.
Gracias a ti, Pedro, por leer y por el amable comentario. Un abrazo.
 
Tú, la que caza inviernos en otoño.

Tú, la que va desnuda por fuera
y vestida por dentro
como una piel que abriga.

La noche ha llorado antes de abrir sus ojos a la luna,
la luz es verde en el reflejo del cristal,
las palabras dormitan en el silencio de las horas sin sol,
tránsfugas de mí.

Cimbreándote al azar
las calles son para ti una nube azulada,
un dragón sin fuego.

Bajo las pérgolas ya no hay sombra
ni rostros tras las ventanas,
ni venden los tenderos su alma
por diez monedas de níquel.

Tus labios húmedos
en mis labios
son el agua de la luz.

Sé que solo necesito olvidar el recuerdo
para que no sea el recuerdo el que se olvide de mí.
Un cierre estupendo sintetizando el latido.
Enhorabuena,
Saludos
 
Tú, la que caza inviernos en otoño.

Tú, la que va desnuda por fuera
y vestida por dentro
como una piel que abriga.

La noche ha llorado antes de abrir sus ojos a la luna,
la luz es verde en el reflejo del cristal,
las palabras dormitan en el silencio de las horas sin sol,
tránsfugas de mí.

Cimbreándote al azar
las calles son para ti una nube azulada,
un dragón sin fuego.

Bajo las pérgolas ya no hay sombra
ni rostros tras las ventanas,
ni venden los tenderos su alma
por diez monedas de níquel.

Tus labios húmedos
en mis labios
son el agua de la luz.

Sé que solo necesito olvidar el recuerdo
para que no sea el recuerdo el que se olvide de mí.

Todo lo importante como reservandolo para que no se pierda el recuerdo.
cuece en ocasiones el desanimo, pero el detalle esta en perpetuacion
de una memoria que no se pierda, aun apesar de las inclemencias
amorosas. me gusto mucho. saludos y felicidades por la obra.
luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba